Gaza, 05 de diciembre de 2025 – Total News Agency-TNA- Documentos internos recuperados por las fuerzas de seguridad que operan contra Hamás revelan que entre 2018 y 2022 la organización terrorista logró infiltrar decenas de activistas en organizaciones de ayuda humanitaria internacionales presentes en la Franja de Gaza. Con ese operativo, según un informe reciente de NGO Monitor, Hamás impuso nombramientos, monitoreó al personal, desvió recursos, y transformó estos organismos en instrumentos operativos al servicio de su aparato, comprometiendo su carácter neutral.
Según los documentos — capturados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y analizados por NGO Monitor—, Hamás designó como “garantes” locales a personas con vínculos comprobados con el movimiento, encargándoles facilitar permisos para la entrada de personal extranjero, gestionar visitas, e intervenir en operaciones de las ONG. Esa figura permitió controlar el acceso, monitorear la actividad, y en muchos casos condicionar la continuidad del personal y los proyectos humanitarios a su aprobación.
Entre los mecanismos descritos:
- Recopilación de expedientes personales de 55 “garantes” que colaboraban con 48 organizaciones, incluyendo información sobre observancia religiosa, patrimonio, relaciones personales, conducta moral y lealtad política.
- Exigencias de documentación administrativa y financiera a ONG con el fin de monitorear y, en caso de resistencia, amenazar con restricciones: el informe apunta a presiones explícitas hacia grupos como Save the Children, Mercy Corps o International Medical Corps (IMC) para que compartieran sus cuentas o fundar convenios con entidades ligadas a Hamás.
- Desvío de recursos y manipulación de proyectos humanitarios: el control total sobre la logística de ayuda permitió redirigir insumos hacia redes afines al grupo, ocultar el financiamiento real y garantizar que los fondos no llegaran a beneficiarios ajenos a su dominio.
El informe advierte que esta infiltración no fue circunstancial sino parte de una estrategia planificada del aparato de seguridad interior de Hamás, que utilizó armamento institucional y coerción para someter a las ONG a su control. Según los documentos, esa estrategia de manipulación de la ayuda humanitaria representa “un logro excepcional de inteligencia”.
Las revelaciones renovaron las acusaciones de que gran parte de la ayuda enviada a Gaza —distribuida supuestamente con fines civiles— habría sido capturada o manipulada por Hamás, transformando programas humanitarios en palancas de abastecimiento, propaganda o reclutamiento. El informe de NGO Monitor reclama un urgente reexamen por parte de gobiernos donantes, organismos multilaterales y agencias humanitarias, advirtiendo que continuar la cooperación con ONG en Gaza sin salvaguardas reales profundiza el riesgo de cómplices indirectos de eventos terroristas.
La publicación de estos documentos, apenas semanas después del estallido del conflicto en 2023 y del operativo de distribución alternativo lanzado por Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), se suma a la reconfiguración del mapa de ayuda internacional: crece la presión para desvincular la asistencia humanitaria de organizaciones con probada vulnerabilidad a la cooptación, y reforzar los mecanismos de control, transparencia y neutralidad.

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