
U nuevo y quizás hasta inesperado escenario comienza a verse en las altas esferas del poder libertario. Con la jura de nuevos legisladores y con La Libertad Avanza logrando la primera minoría en la Cámara de Diputados, el Gobierno se siente envalentonado para avanzar en una serie de reformas y proyectos propios.
Pero en el fondo hay algo más, una suerte de reestructuración del poder real dentro del Gobierno, donde la puja y los intereses personales se superponen con los deseos de la Casa Rosada dentro del ámbito parlamentario.
Es así que en los últimos días, tal cual contó Diario Mendoza Today, hubo un reparto distinto del poder, en el cual el Triángulo de Hierro se vio trastocado, sumandole poder a Eduardo “Lule” Menem y al presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem en perjuicio del asesor monotributista Santiago Caputo.
Sin embargo, también se deslizaron señales de una tregua o una especie de acuerdo de paz entre la secretaria general de presidencia Karina Milei y el mencionado Caputo, quien no permite que le resten importancia.
Tanto es así que, a pesar de recibir la desaprobación de su mano derecha, el Subsecretario de Gestión Institucional, la hermanísima le permitió al asesor estrella designar al reemplazante de Sergio Neiffert en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
De esta manera, Caputo mantiene el control del organismo de inteligencia, como lo tuvo estos dos últimos años, aunque esta vez de la mano de Cristian Auguadra, un hombre de la entera confianza de Claudio Caputo, padre del asesor presidencial.
En el medio de todo este escenario aparece el jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien arrancó la gestión con el pie izquierdo al haber revelado que auditaría los Ministerios, algo que generó cierta tensión dentro del Gabinete.
Según supo Diario Mendoza Today, habría sido después de ese episodio que el ex vocero presidencial “convenció” a la menor de los Milei que era necesario tener una relación sana y cordial con Caputo.
Toda esta búsqueda por el control del poder y las aspiraciones personales de cada uno de los integrantes del más alto esquema de control político del Gobierno se superpone con el trabajo que viene realizando el ministro del Interior Diego Santilli.
“El Colo” aceita la relación con las provincias con el fin de conseguir apoyo a los proyectos oficialistas en el Congreso de la Nación y, si bien mantiene relaciones con diferentes gobernadores, hoy se centra específicamente en el santiagueño Gerardo Zamora.
No es casual, ya que el mandatario provincial cuenta con una injerencia sustancial en el Congreso, respondiendo a él siete diputados y tres senadores, por lo que su apoyo a la Casa Rosada adquiere una relevancia mayor para el Gobierno.
Esto se da en el marco de los reclamos de las provincias por el reparto de fondos provenientes del Aporte al Tesoro Nacional (ATN) que entra en juego y toma un rol protagónico en medio de las negociaciones del Gobierno Nacional.
Santilli no duda en que es necesario mantener contentos a “los propios”, aquellos gobernadores que se han mostrado en línea con los deseos oficialistas, pero también entiende que Santiago del Estero merece estar dentro de la lista, no por convicción, sino por conveniencia.
Con lo antedicho queda en evidencia que el Gobierno busca redireccionar y potenciar su peso político para los dos años restantes y, de ser posible, para cuatro años más luego de que Milei busque la reelección en 2027.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente Mendoza Today





