Moscú, 1 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- El Kremlin difundió este miércoles un video que mostraría los restos de un dron derribado durante un presunto ataque ucraniano contra una residencia del presidente ruso, Vladimir Putin, en la región de Nóvgorod, una acusación que fue rechazada de plano por Kiev y por aliados occidentales, que la calificaron como una maniobra de desinformación destinada a boicotear las conversaciones de paz en curso. En círculos diplomáticos y de seguridad, la secuencia fue interpretada como una posible nueva “operación especial” de Moscú, esta vez orientada a condicionar el escenario negociador y justificar un endurecimiento de su posición.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que el episodio constituyó un “ataque terrorista personal” contra el mandatario y advirtió que, a partir de este hecho, Rusia revisará su postura en las negociaciones para poner fin al conflicto iniciado con la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Según la versión oficial, el ataque se produjo la noche del 28 de diciembre y formó parte de una operación “cuidadosamente planificada y ejecutada en fases”.
En el material difundido por Moscú se observa un dron dañado sobre la nieve, en una zona boscosa. Las autoridades rusas indicaron que la ofensiva comenzó alrededor de las 19 horas locales, con un lanzamiento “masivo” de vehículos aéreos no tripulados contra una residencia presidencial situada entre Moscú y San Petersburgo. No se precisó si Putin se encontraba en el lugar en ese momento y se aclaró que la vivienda no sufrió daños.
El Ministerio de Defensa afirmó además que el ataque involucró un total de 91 drones de largo alcance que volaron a muy baja altura. Según el parte militar, 41 aparatos fueron derribados en la región de Nóvgorod, uno en Smolensk y 49 en Briansk. El mayor general Alexánder Romanénkov, jefe de las tropas antiaéreas de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, sostuvo que los drones habrían partido desde las provincias ucranianas de Sumy y Chernigov, atacando desde múltiples direcciones.
La denuncia rusa fue acompañada por declaraciones del presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, uno de los principales aliados de Putin. El mandatario aseguró que el líder ruso rechazó en varias ocasiones propuestas internas para atacar la residencia oficial del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, u otros centros de decisión en Kiev. Según Lukashenko, incluso se descartó el uso de misiles avanzados como el sistema Oreshnik, recientemente desplegado en territorio bielorruso, pese a presiones de sectores que reclamaban una respuesta más contundente.
Desde Ucrania, la reacción fue inmediata. Funcionarios del gobierno calificaron la acusación como “inventada” y reclamaron a Moscú que presente pruebas verificables del supuesto ataque. Para Kiev, el anuncio ruso busca entorpecer deliberadamente los esfuerzos diplomáticos que se vienen desarrollando en las últimas semanas.
El episodio se conoció poco después de una reunión celebrada en Florida entre los presidentes de Estados Unidos y Ucrania, Donald Trump y Volodimir Zelensky. Tras ese encuentro, Trump afirmó que las partes estaban “más cerca que nunca” de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra. Zelensky, en ese contexto, sostuvo que la denuncia rusa apunta a “socavar” esos avances.
En la misma línea, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, acusó a Moscú de lanzar “acusaciones infundadas” como una “distracción deliberada” para descarrilar el diálogo de paz. En declaraciones públicas, sostuvo que Rusia intenta bloquear progresos reales impulsados por Ucrania y sus socios occidentales.
En Moscú, en tanto, el asesor presidencial Yuri Ushakov aseguró que Putin informó directamente a Trump sobre el presunto ataque y afirmó que el mandatario estadounidense se mostró “atónito e indignado” al conocer los hechos, que, según el Kremlin, ocurrieron inmediatamente después de la ronda de contactos en Mar-a-Lago.
Mientras crecen las dudas sobre la veracidad del episodio, analistas internacionales advierten que el momento elegido y el tono del anuncio refuerzan la hipótesis de una operación política y comunicacional destinada a endurecer posiciones y a justificar un eventual repliegue ruso de la vía negociadora, en un momento en que la diplomacia parecía abrir una ventana para un posible alto el fuego.
Fuentes consultadas:
Ministerio de Defensa de Rusia; declaraciones oficiales del Kremlin; agencias estatales rusas y bielorrusas; autoridades ucranianas; Unión Europea; información diplomática internacional.





