Buenos Aires, 7 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La crisis política generada por el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, derivó en un nuevo frente de conflicto dentro del Gobierno de Javier Milei, con una interna cada vez más visible entre el núcleo duro que responde a Karina Milei y la senadora Patricia Bullrich, que vuelve a marcar diferencias y profundiza una grieta en el oficialismo.
El detonante fueron las declaraciones públicas de Bullrich, quien reclamó que Adorni presente de inmediato su declaración jurada para despejar dudas sobre su patrimonio. Aunque el Presidente intentó relativizar el episodio al afirmar que ya estaba al tanto de esa postura, en el entorno de la secretaria general de la Presidencia el malestar es profundo.
Fuentes del oficialismo señalan que Karina Milei y parte del Gabinete reaccionaron con enojo ante lo que consideran una jugada política de la ex ministra de Seguridad, especialmente por haber llevado la discusión al terreno mediático sin previo aviso formal al círculo íntimo del poder.
Dos modelos dentro del mismo Gobierno
La tensión expone dos visiones dentro de La Libertad Avanza. Por un lado, el esquema cerrado y vertical que encarna Karina Milei, con fuerte control político y una estrategia de conducción centralizada. Por el otro, la postura de Bullrich, que impulsa una mayor apertura del espacio hacia sectores del PRO, la UCR y gobernadores, en busca de ampliar la base de sustentación política.
En esa línea, la senadora coincide con el asesor Santiago Caputo y con el ministro de Economía, Luis Caputo, en la necesidad de construir alianzas más amplias, una idea que encuentra resistencia en el entorno presidencial.
Un equilibrio inestable
La situación deja al descubierto un equilibrio cada vez más frágil dentro del oficialismo. Mientras el Presidente ratifica públicamente a Adorni —“no se va ni en pedo”, reiteró desde Los Ángeles—, en distintos sectores del Gobierno crecen las críticas internas y el desgaste político.
El propio Milei buscó sostener la unidad al afirmar que “nadie se queda con los dedos sucios” en su gestión, aunque esa frase no logró calmar el clima interno.
Bullrich, autonomía y poder propio
Lejos de retroceder, Bullrich refuerza su perfil propio dentro del oficialismo. En su entorno destacan que mantiene niveles de imagen competitivos y una capacidad política que el Gobierno no puede ignorar.
Sus reiterados gestos de autonomía —desde intervenciones mediáticas hasta construcción territorial y vínculos con dirigentes de peso— generan incomodidad en el círculo más cercano al Presidente, pero al mismo tiempo evidencian que el oficialismo depende de su figura.
“Apoyamos, pero expresamos otra cosa”, sintetizan cerca de la senadora, en una definición que refleja su estrategia: acompañar sin subordinarse.
Gobernadores y Congreso: el otro frente
La interna también impacta en la relación con gobernadores y en la dinámica del Congreso. En el Senado, varios dirigentes advierten que el Gobierno perdió capacidad de presión política y que los mandatarios provinciales comenzaron a moverse con mayor autonomía.
“Los gobernadores perdieron el miedo”, admiten en despachos oficiales, en un dato que complica la negociación de leyes y acuerdos clave.
Un Gobierno bajo tensión
El conflicto entre Karina Milei y Bullrich se suma a otras tensiones internas, como la pérdida de influencia de algunos asesores y las críticas de dirigentes históricos del espacio, entre ellos el ex jefe de Gabinete Guillermo Francos, quien cuestionó la gestión del caso Adorni.
En paralelo, la jefa del bloque libertario confirmó que asistirá a la próxima reunión de Gabinete, donde se espera un nuevo capítulo de esta disputa interna, con el Presidente presente como árbitro de un conflicto que ya no puede ocultarse.
Un punto de inflexión político
La interna libertaria deja al descubierto un dato central: el Gobierno enfrenta su primera gran crisis de poder, donde confluyen causas judiciales, tensiones políticas y disputas de liderazgo.
Mientras Milei intenta sostener la cohesión, Bullrich gana espacio con movimientos propios y Karina Milei busca preservar el control.
El resultado de esa pulseada definirá no solo el futuro de Adorni, sino también la arquitectura política del oficialismo en los próximos meses.





