Buenos Aires, 2 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- El primer mes del año comenzó con una serie de aumentos que afectan de lleno el costo de vida de los argentinos: además de las recientes subas en el transporte urbano, se suman incrementos en combustibles, energía eléctrica, gas y otros servicios esenciales, configurando una fuerte presión sobre los presupuestos familiares y empresariales.
Desde el 1° de enero, los cinturones tarifarios tanto en colectivos como en subtes registran ajustes que impactan a millones de usuarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la Provincia de Buenos Aires (PBA). En el caso de los ómnibus, el boleto con tarjeta SUBE aumentó en promedio un 4,5%, con valores que oscilan entre $619,37 y $880,86 dependiendo del tramo y la jurisdicción. En el subte porteño, el pasaje pasó de $1.206 a $1.259, mientras que el Premetro escaló hasta $440,67.
El inicio del año también está marcado por ajustes en las tarifas de servicios públicos regulados. Según comunicados oficiales y publicaciones recientes, el servicio de electricidad sufrirá incrementos que se trasladarán al usuario final tras la aprobación de nuevos cuadros tarifarios que combinan aumentos en el precio mayorista y en los costos de distribución. Los ajustes, formalizados mediante resoluciones regulatorias, reflejan subas de entre 2,24% y 3,88% para usuarios de concesionarias como Edenor y Edesur, según los distintos segmentos de consumo.
De manera paralela, el servicio de gas natural tendrá un ajuste que rondará entre el 2% y el 3%, producto de cambios en el valor de transporte y cargos fijos; mientras que las boletas de agua potable aumentarán cerca de un 4% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Otra punta sensible para el bolsillo se ubica en los combustibles líquidos: el Gobierno nacional publicó en el Boletín Oficial el Decreto 929/2025, que contempla una actualización de los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, lo que se traduce en una suba de $17,29 por litro de nafta súper y $14,39 por litro de gasoil, además de aumentos adicionales por el impuesto al carbono. Estos ajustes se aplican desde el primer día del año y encarecen directamente el precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
El conjunto de estos incrementos —transporte público, combustibles, electricidad, gas y agua— se inscribe en un contexto de recomposición tarifaria que atraviesa gran parte de los servicios regulados y privados. Pese a proyecciones oficiales que estiman una desaceleración inflacionaria durante 2026, los ajustes en rubros clave anticipan una “cuesta de enero” compleja para los hogares argentinos, con rubros esenciales que concentran la mayoría de los aumentos confirmados al iniciar el año.
Los incrementos tarifarios se suman a otras subas previstas en ámbitos como telefonía, medicina prepaga y alquileres, consolidando una tendencia generalizada de ajustes en los primeros días del año. Este conjunto de variaciones se da mientras el Gobierno termina de poner en marcha la segmentación de subsidios y revisa la asignación de costos entre usuarios residenciales, comercios e industrias para equilibrar el esquema tarifario de servicios básicos.
El impacto de estos aumentos se reflejará de inmediato en las economías domésticas, especialmente en sectores de ingresos medios y bajos, y plantea nuevos desafíos en la negociación de presupuestos familiares, en un escenario donde la inflación continua siendo una variable sensible y monitorizada por analistas y economistas.

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