Por Dario Rosatti
Cacería humana en el país de la felicidad.
Buenos Aires 2 de Diciembre de 2026-Total News Agency-TNA-. Fue una Primicia de Total News. Para julio de 2022 este medió visibilizó un caso, que claramente excedía un mero conflicto de pareja transnacional.
A modo de resumen, la Ingeniera Roxana Quiroga Sollinger, y su hija Padmini Quiroga Sollinger ( 5 años, discapacitada) ambas de nacionalidad Argentina, se vieron forzadas a huir de Finlandia, luego que el progenitor de la niña amenazara con perpetrar el tercero de los abusos sufridos, en este caso además de la violencia ejercida contra ambas, el hombre, de nacionalidad india, acumulador de denuncias por violencia y alcoholismo en tres continentes, amenazó con matar a su propia hija sino conseguía la autorización de la madre para llevársela a la India.
Ante ese panorama y con dos estancias en albergues para mujeres violentadas, madre e hija, viajaron de manera lícita a la Argentina, en busca del afecto familiar y la cobertura judicial que ni Finlandia, ni mucho menos la embajada Argentina en Helsinki, le habían podido brindar.
Lejos de terminar su periplo de violencia, las circunstancias solo cambiaron de rostro.
El progenitor de la niña, a la cual reconoció 2 años mas tarde y nunca aportó para sus tratamientos, ni educación y tampoco se interesó ni físicamente ni de manera virtual por contactar, inició un juicio de restitución de menores con un estudio jurídico, especializado en devolver niños a sus abusadores, y que el mismo le fue recomendado por la Cancillería Argentina, circunstancia que la madre y sus letradas solo descubrirían sobre el final del proceso que duró 4 años.
Como fue detallado en la primera parte de esta historia de 2022, el juzgado actuante, el Defensor oficial de menores asignado (el Dr. Guillermo Jallil) y el área de restitución de la Cancillería Argentina, actuaron como una afinada sinfonía para lograr el objetivo deseado, restituir a la niña al abusador de ambas.
La cantidad de derechos avasallados y garantías vulneradas es larga, y dichas circunstancias tramitan en los tribunales Federales de Comodoro Py donde los investigadores están analizando el comportamiento de la Jueza y de un sector de la Cancillería Argentina.
Asi las cosas, y por la fuerza pública madre e hija fueron depositadas el 10 de diciembre pasado en Helsinki para ser puestas a manos de su abusador sin garantía alguna ni tutela por parte del Estado Argentino.
Tan evidente fue el grado de desprotección en que se las dejó, que fue el propio estado Finlandés, quien decidió inmediatamente resguardas en una locación secreta para proteger su integridad. Aún así el progenitor de la niña ya solicitó a la carte que el entreguen la dirección para ir a por su hija, al menos por ahora, no la obtuvo.
Al día de hoy y bajo el crudo invierno boreal, sin comida, ni atención médica ni protección alguna del Gobierno Argentino (El consulado Argentino en Helsinki, nuevamente, solo le ofreció apoyo formal, es decir la presencia sin acción alguna), y sobreviviendo con las dádivas de amigos y familiares, dado que la Ingeniera en la violencia del traslado tuvo que renunciar a su trabajo y su cobertura médica , asi se encuentran 2 connacionales a la espera de que su abusador pueda dar con ellas. Parece un policial negro, sino fuese la realidad mas cruda.
Es entonces donde los intervinientes en la defensa de la niña se preguntaron, ¡Como es posible que una ignota Jueza de primera instancia tenga tanta saña con una menor discapacitada? Acaso la respuesta haya que buscarla en el mundo del hampa, fueron los temerarios asaltantes del Banco Río de Acasusso, quienes en su cinematográfica huida dejaron un cartel con la frase “es plata, no son amores”.
La banda de los “devuelvechicos”
La Defensa letrada de la niña en colaboración con elementos de la justicia interesados en la trama, pudieron descubrir el mecanismo administrativo anidado en la Cancillería, cuyo resumen, consta en la causa Federal que lo investiga, sería el siguiente. Cuando la Cancillería Argentina recibe el pedido de restitución de un progenitor previamente denunciado por abuso y violencia (este hombre cosecha denuncias en 3 continentes),ésta le sugeriría que se “asesore” con cierto grupo de abogados, algunos de ellos ex funcionarios de la Cancillería, otros familiares directos de funcionarios actuales del área, incluso de manera descarada comparten la dirección del estudio jurídico.
Estos abogados, graciosamente monotributistas de Categoría A, se encargarían de “gestionar” el dinero aportado por el reclamante, pero sobre todo el dinero aportado por el Estado requirente ( en este caso Finlandia), cifras que llevan todas 5 ceros en moneda extranjera. Este flujo de dinero es suficiente para hacer funcionar toda la maquinaria de la devolución del niño y se le “ofrece” al reclamante el “plus” de dejar imputada a la madre en algún delito grave, como por ejemplo secuestro de menores, y así evitar que la madre pueda realizar reclamo de tenencia alguno. Un trabajo completo podría decirse.
El negocio sería generoso, las víctimas del mecanismo se cuentan por decenas al año. Es decir no es un caso puntual, es un modos operandi, que claramente no tiene que ver con la administración actual, el negocio, lleva años. Quizas algún lector pueda recordar el caso que tomo estado público como “caso Reyes-Francesconi” donde el niño de 8 años para evitar su deportación de Argentina intento quitarse la vida con solo 8 años de edad. No paso ayer, fue en el año 2016, es decir, las cosas tienen su tiempo.
El caso, podría considerarse una tormenta perfecta para la madre y la niña, al abandono amplio del Estado Argentino en toda su dimensión (aquí y allá) se agrega la extraña posición del Estado Finlandés en asistir a un sujeto acumulador de delitos en tres continentes. El hombre es cuestión, un ciudadano indio residente en Finlandia llamado Venkatesh Sourigayan, seguido por la inteligencia europea por tareas de espionaje y que utiliza como pantalla un empleo en Tecnología informática, en la Corporación Francesa Capgemini, que dice tener estrictas políticas de derechos humanos y protección de la violencia.
Desde su residencia clandestina y a la espera de que alguien las proteja, la Ingeniera Quiroga Sollinger se pregunta ¿ nosotras no sabemos dónde están los buenos?
Nosotros, tampoco.

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