La Habana / 13 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- La abrupta alteración del panorama político en Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro ha añadido un nuevo elemento de incertidumbre en la ya frágil economía cubana, que históricamente dependió en gran medida del suministro de petróleo venezolano para sostener sus necesidades energéticas y, por ende, su actividad productiva y social.
Durante décadas, la relación entre La Habana y Caracas fue uno de los pilares de la política exterior y de la supervivencia económica de la isla. Desde los acuerdos iniciales con Fidel Castro y Hugo Chávez, Cuba recibió grandes volúmenes de crudo a cambio de profesionales médicos, maestros y otros servicios, lo que permitió mitigar algunas de las presiones generadas por el embargo estadounidense prolongado desde la década de 1960. Sin embargo, ese flujo nunca fue estable y ha disminuido de manera sostenida en años recientes mientras la producción petrolera venezolana enfrentaba severas restricciones internas y externas, y ahora su interrupción amenaza con agravar la crisis económica cubana.
La situación se agravó tras el operativo estadounidense que culminó con la detención de Maduro: desde diciembre de 2025 no salen buques cargados de petróleo desde puertos venezolanos hacia Cuba, lo que ha provocado un profundo déficit energético en la isla, que necesita aproximadamente entre 110.000 y 120.000 barriles diarios para operar con normalidad, pero solo produce internamente cerca de 40.000 barriles, obligando a importar crudo para cubrir el resto de sus necesidades.
La economía cubana al límite
El impacto de la interrupción en el suministro venezolano se suma a problemas preexistentes que incluyen cortes de energía frecuentes, escasez de combustibles y una infraestructura obsoleta, agravando condiciones sociales ya tensas tras años de sanciones, restricciones económicas y un modelo productivo estancado. Las autoridades de La Habana han condenado lo que consideran injerencia estadounidense y han asegurado que defenderán la soberanía cubana ante cualquier presión externa, pero han evitado refutar públicamente las advertencias de colapso formuladas por sectores del gobierno estadounidense.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha insistido en rechazar las amenazas y ha afirmado que cualquier avance diplomático con Estados Unidos debe basarse en el respeto al derecho internacional y la no injerencia en los asuntos internos de la isla. Sin embargo, mientras persista el bloqueo a los envíos venezolanos, el país enfrenta amenazas de apagones más severos, escasez de combustibles y contracción de la actividad económica.
El rol clave del petróleo mexicano
En este contexto de vaciamiento energético, México ha emergido como proveedor clave de petróleo para Cuba, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que los envíos hacia la isla se mantienen dentro de los niveles “históricos” previos y que no se prevé un aumento sustancial frente a la crisis venezolana. Según datos preliminares, México aportó en 2025 cerca de 17.000 barriles diarios de crudo y adicionalmente alrededor de 2.000 barriles de derivados, cifra que representa una porción significativa del petróleo importado por Cuba pero que no compensa completamente la caída de los suministros desde Venezuela.
El papel de México como suministrador de energía a Cuba ha cobrado importancia en un momento en que el Gobierno estadounidense ha amenazado con impedir el flujo petrolero entre Venezuela y Cuba, y ha instado a La Habana a negociar con Washington para evitar un supuesto colapso económico de la isla. Pese a estas advertencias, México ha sostenido que sus exportaciones a Cuba obedecen a contratos y asistencias humanitarias previas, sin cambios recientes significativos, aunque muchos analistas plantean dudas sobre la capacidad de Pemex para ampliar esos envíos ante la propia caída de su producción interna y las presiones geopolíticas.
Riesgos y perspectivas
Analistas señalan que el impacto de la pérdida del principal aliado energético —Venezuela— podría profundizar la crisis socioeconómica en la isla si no se encuentran alternativas sostenibles a mediano plazo. El riesgo de apagones prolongados, la contracción de sectores productivos y la exacerbación de tensiones sociales son consideraciones recurrentes entre expertos en economía internacional y en relaciones hemisféricas. A la par, sectores del exilio y críticas internas apuntan a la necesidad de reformas estructurales profundas en el modelo económico cubano, que ha sufrido décadas de estancamiento y dependencia de subsidios externos.
La nueva configuración del mapa energético regional, en la que México ocupa un rol más visible en el abastecimiento petrolero hacia Cuba, podría redefinir dinámicas diplomáticas en el Caribe y en la relación entre Estados Unidos, La Habana y Ciudad de México, en un escenario en el que la Isla busca sostener su estabilidad interna mientras enfrenta limitaciones estructurales profundas.
Fuentes consultadas
Reuters
Associated Press
CBS News





