Buenos Aires, 19 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-
La controversia por el desembarco de las sociedades anónimas deportivas en el fútbol argentino tuvo un antecedente poco conocido que hoy vuelve a cobrar relevancia en el marco del denominado AFAgate. Dos sociedades privadas, Malte SRL y Recomi SA, administradas por un dirigente con estrechos vínculos con la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino, gerenciaron desde 2019 el fútbol profesional de Arsenal de Sarandí, la histórica institución vinculada a la familia Grondona.

Ambas empresas compartieron un nombre clave: Juan Pablo Beacon, exintegrante del Consejo Federal de la AFA y dirigente de extrema confianza de Pablo Toviggino, tesorero de la entidad madre del fútbol argentino. Aunque públicamente el presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, sostiene un discurso contrario a la privatización de los clubes, la documentación revisada en distintas investigaciones revela que aliados internos avanzaron con esquemas de gerenciamiento que concentraron derechos económicos y generaron negocios millonarios.

Beacon administró Malte SRL entre 2021 y 2022 y continuó ligado a Recomi SA al menos hasta diciembre de 2025. Según consta en registros comerciales y judiciales, Toviggino estaba al tanto del funcionamiento cotidiano de estas firmas. Ambas compañías no solo hicieron negocios con clubes, sino también con la propia AFA: Malte facturó millones de pesos por la provisión de test de coronavirus para la Liga Profesional, mientras que Recomi emitió facturas por servicios de asesoramiento directamente a la casa madre del fútbol.
El radio de acción de estas sociedades se extendió más allá de Arsenal. También intervinieron en clubes del ascenso como Sol de Mayo de Río Negro y Estudiantes de Río Cuarto. En todos los casos, las gerenciadoras se encargaban de la gestión integral del fútbol profesional y recibían ingresos derivados de televisación, transferencias de jugadores, sponsoreo y alquiler de estadios, entre otros rubros.
El caso de Arsenal resulta paradigmático. El 27 de abril de 2019, el mismo día en que el club logró el ascenso a primera división, firmó un contrato de gerenciamiento por 28 meses con Malte SRL. El acuerdo, rubricado por Julio Grondona (hijo), establecía la cesión total de los derechos económicos del club a cambio de que la empresa afrontara salarios y obligaciones del plantel. Meses después, Malte intentó incluso otorgarle un préstamo al club a una tasa muy inferior a la inflación de la época, un movimiento que especialistas calificaron como perjudicial para la institución.

Durante ese período, Arsenal se convirtió en una plataforma de negocios internacionales. Con la clasificación a la Copa Sudamericana en 2021, se avanzó en acuerdos con sociedades radicadas en España, Estados Unidos y Paraguay para canalizar ingresos externos, incluidos premios de la Conmebol y transferencias de futbolistas. Esas firmas estaban vinculadas a Fabián Marcelo Saracco, socio comercial de Beacon y también relacionado con contratos de la AFA y la Selección argentina.
Beacon, además, asumió personalmente la representación de Arsenal ante la FIFA y el Tribunal de Arbitraje Deportivo para reclamar fondos del “mecanismo de solidaridad” por transferencias de jugadores formados en el club. Entre los casos gestionados figuran los pases de Alejandro “Papu” Gómez, Darío Benedetto, Iván Marcone y Lisandro López, con cobros que terminaron en manos de la gerenciadora.
Los vínculos entre Arsenal y la AFA también generaron ingresos cruzados. Entre 2020 y 2022, el club alquiló su estadio a la entidad que conduce Tapia para eventos oficiales, con facturaciones que superaron los 130 millones de pesos, mayoritariamente durante el último año de la relación.
Con el club aún en primera división, apareció un segundo esquema de gerenciamiento. Recomi SA firmó un contrato en 2021 que incluía un “reconocimiento” consistente en la cesión de derechos federativos de jugadores. Dos de ellos, Joaquín Pombo y Leonel Picco, fueron luego transferidos por cifras millonarias. Tras el descenso de Arsenal en 2024, la relación se rompió y derivó en una disputa judicial que concluyó con un acuerdo económico a favor de la empresa.
Luego de los sucesivos gerenciamientos, Arsenal cayó en una profunda crisis deportiva: descendió de primera, luego de la Primera Nacional y hoy milita en la Primera B Metropolitana. En paralelo, la Justicia investiga si Malte SRL fue utilizada como pantalla de autoridades de la AFA, tras haber sido propietaria de la mansión de Pilar vinculada a la causa, donde se hallaron elementos personales de Toviggino durante un allanamiento.
El entramado expuesto revela que, mientras el discurso oficial de la AFA rechaza las sociedades anónimas deportivas, en la práctica existieron mecanismos de privatización encubierta, con empresas ligadas a la conducción que gerenciaron clubes, concentraron recursos y cruzaron negocios con la propia entidad rectora del fútbol argentino. Un capítulo que profundiza las sospechas sobre el uso del poder institucional para beneficio privado.
Fuentes consultadas: La Nación; documentación judicial y comercial; registros societarios; fuentes vinculadas a la AFA y al fútbol argentino.

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