Buenos Aires, 22 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Mientras el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri ya comienza a mover fichas con la mirada puesta en su reelección en 2027, su gestión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires acumula cuestionamientos crecientes por parte de vecinos, dirigentes opositores y analistas políticos, que advierten un deterioro visible en áreas sensibles como la limpieza urbana, la seguridad y la calidad del vínculo entre el gobierno y la ciudadanía.

Uno de los focos más notorios de malestar social es el estado de higiene de la ciudad. La acumulación de basura, contenedores desbordados y veredas en mal estado se volvió una postal recurrente en distintos barrios porteños. La situación trascendió incluso el plano local y tomó proyección internacional cuando el reconocido periodista Jaime Bayly, desde su programa emitido en Miami, se refirió públicamente a la suciedad de Buenos Aires, un comentario que generó incomodidad en el gobierno porteño y reforzó la percepción de una gestión urbana deficiente.

A la par del problema de la limpieza, la inseguridad se consolidó como otra de las principales preocupaciones vecinales. En barrios como Liniers, Flores y Retiro, residentes denuncian el avance del delito y, especialmente, del narcotráfico con fuerte anclaje en villas y asentamientos. Según advierten fuentes barriales y políticas, importantes bandas criminales mantienen un control territorial cada vez más férreo en esas zonas, con estructuras en expansión, mientras la Policía de la Ciudad aparece desbordada o sin capacidad efectiva para poner límites claros a ese fenómeno.
Las críticas apuntan a una respuesta oficial considerada insuficiente. Vecinos que participaron de reuniones con el jefe de Gobierno relataron episodios de tensión, reclamos sin respuestas concretas y un clima de confrontación que profundizó el descontento. La percepción de una conducción distante, poco empática y reactiva frente a los problemas cotidianos se repite en distintos puntos de la ciudad.
En ese contexto, las decisiones políticas de Jorge Macri también generan divisiones. Su postura explícita de no continuar con la construcción de viviendas en villas y asentamientos, priorizando en cambio políticas de crédito para sectores de clase media, fue celebrada por algunos vecinos, pero duramente cuestionada por otros sectores sociales y políticos que consideran que la medida profundiza la desigualdad y deja de lado la integración sociourbana. La frase del jefe de Gobierno, pronunciada sin matices ante vecinos de Boedo, contrastó con el fuerte cruce que protagonizó semanas antes en Liniers, donde el clima fue abiertamente hostil.
Pese a este escenario, en el entorno de Jorge Macri aseguran que encuestas recientes muestran una recuperación de su imagen y que los cambios en el gabinete, junto con una mayor presencia territorial impulsada por el (muy cuestionado) secretario de Gobierno Ezequiel Sabor, forman parte de una estrategia para relanzar la gestión y sentar las bases de una eventual reelección. El propio jefe de Gobierno ya desliza en ámbitos reservados su intención de completar ocho años al frente de la ciudad. Sabor es señalado como “el cajero”.
Sin embargo, el tablero político porteño se muestra cada vez más fragmentado y competitivo. En la Legislatura, la debilidad del oficialismo quedó expuesta tras las últimas elecciones. El exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, hoy legislador, trabaja para reposicionarse con la mira puesta en 2027, mientras busca convertir al parlamento local en una plataforma de regreso al Ejecutivo.
Por derecha, La Libertad Avanza prepara una ofensiva para disputar el control de la ciudad, apoyada en su crecimiento electoral y en una agenda de reformas alineada con la Casa Rosada. En ese espacio suenan con fuerza los nombres de Manuel Adorni y Patricia Bullrich, ambos con alto nivel de conocimiento público y respaldo del núcleo duro del oficialismo nacional.
Desde el peronismo, en tanto, el legislador Leandro Santoro vuelve a perfilarse como posible candidato, en un escenario donde la división del voto de centro y derecha podría abrir una oportunidad competitiva.
Así, mientras Jorge Macri acelera su armado político con vistas a 2027, la gestión cotidiana enfrenta críticas persistentes por una ciudad percibida como más sucia, más insegura y con un gobierno que no logra ordenar prioridades. La disputa electoral ya empezó, pero el principal desafío del jefe de Gobierno sigue siendo convencer a los porteños de que su administración puede ofrecer resultados concretos antes de pedir un nuevo mandato.
Fuentes consultadas: La Nación, Clarín, medios barriales de la Ciudad de Buenos Aires, declaraciones públicas, análisis políticos.

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