Buenos Aires, 26 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La estructura impositiva que enfrentan las pequeñas y medianas empresas argentinas continúa prácticamente intacta pese a las promesas oficiales de simplificación y alivio fiscal. Un nuevo relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) advierte que, aun después de la eliminación del impuesto PAIS en 2025, una pyme promedio sigue obligada a administrar 37 tributos distintos y un total de 67 obligaciones entre impuestos, tasas y regímenes, en un contexto económico cada vez más exigente.
El informe se conoce en un escenario complejo para el entramado productivo local. Si bien el Gobierno de Javier Milei logró ordenar variables macroeconómicas clave, como el frente fiscal y monetario, ese proceso no se tradujo en una mejora equivalente para las empresas más chicas. La economía avanza a dos velocidades: algunos sectores vinculados a exportaciones o capital intensivo muestran recuperación, mientras que las actividades ligadas al mercado interno permanecen rezagadas, con demanda débil y creciente competencia externa producto de la apertura de importaciones.
Sobre ese telón de fondo, el IARAF decidió correr el eje del debate clásico sobre presión tributaria y poner el foco en la complejidad normativa. El “Vademécum tributario argentino de pymes 2025” no mide cuánto pagan las empresas, sino cuántas obligaciones deben gestionar para cumplir con el Estado en sus distintos niveles.
Según el relevamiento, durante un año una pyme enfrenta al menos 67 cargas formales. El número surge de la combinación de 37 tributos —18 de alcance nacional, 8 provinciales y 11 municipales— y otros 30 regímenes de retención, percepción e información. Desde el instituto subrayan que la desaparición del impuesto PAIS no alteró de manera sustantiva el entramado general, que sigue caracterizado por la superposición de normas y organismos.
Para el análisis, el IARAF construyó el perfil de una pyme tipo: una sociedad de responsabilidad limitada, con empleados en relación de dependencia, establecimiento propio, flota de vehículos, consumo de servicios públicos, uso del sistema financiero y operaciones tanto en el mercado interno como en el comercio exterior. Bajo ese esquema, cada decisión operativa activa una cadena de impuestos y trámites.
La compra de insumos, la venta de productos y el uso de servicios básicos como electricidad, gas, agua, telefonía o internet implican combinaciones de IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque y fondos específicos. A eso se suman gravámenes vinculados a la tenencia de inmuebles y vehículos, derechos de importación y exportación, y tasas estadísticas, entre otros.
Uno de los puntos más sensibles del informe es el peso de los regímenes de retención, percepción e información. El estudio identifica 30 mecanismos de este tipo, que no solo generan pagos anticipados, sino que convierten a muchas pymes en agentes de recaudación del Estado y las obligan a cumplir con presentaciones periódicas ante múltiples organismos, elevando de manera significativa los costos administrativos.
La relevancia del problema se amplifica por el peso estructural del segmento. En la Argentina existen más de 515.000 pymes, que representan el 98% de las empresas empleadoras formales. Generan alrededor del 50% del empleo asalariado registrado y explican cerca del 35% de la masa salarial formal, lo que las convierte en el principal sostén del mercado laboral privado.
Sin embargo, el contexto macro y sectorial no juega a su favor. De acuerdo con datos de Equilibra, entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 la actividad económica permaneció prácticamente estancada en términos agregados. Solo 19 de los 55 sectores productivos lograron crecer, mientras que los otros 36 se contrajeron. La recuperación estuvo liderada por actividades con bajo peso pyme, mientras que los rubros más intensivos en empleo y mercado interno continúan bajo presión.
La mayor apertura comercial profundizó esa tensión. En 16 de los 20 sectores productores de bienes transables que redujeron su producción, las importaciones ganaron participación en el mercado interno, afectando con más fuerza a empresas de menor tamaño, con estructuras de costos menos flexibles.
El impacto sobre el empleo completa el cuadro. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 182.000 puestos de trabajo privados registrados. Los sectores que crecieron no fueron los principales generadores de empleo, mientras que la industria y la construcción concentraron gran parte de la destrucción de puestos.
En contraste, el Gobierno avanzó con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios fiscales y cambiarios a proyectos de gran escala en energía y minería, sectores con bajo peso relativo en empleo y entramado pyme. La prometida reforma tributaria integral fue postergada y no se discutirá durante 2026, según admitió el equipo económico, por falta de margen fiscal.
Mientras la macroeconomía se ordena, la micro sigue operando en un sistema complejo y fragmentado. Para las pymes, el desafío no es solo producir y competir en un mercado más abierto, sino sobrevivir administrando un entramado de 67 obligaciones que atraviesa Nación, provincias y municipios, sin señales claras de simplificación en el corto plazo.
Fuentes consultadas: Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF); Equilibra; Econviews; Ucema; declaraciones oficiales del Ministerio de Economía.

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