Londres-19 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA- El ex príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, fue detenido este jueves en el condado de Norfolk bajo sospecha de “mala conducta en un cargo público”, en un giro de alto voltaje para la monarquía británica que vuelve a colocar en el centro de la escena su vínculo con el degenerado sexual Jeffrey Epstein. La medida se produjo en el marco de una evaluación policial que se aceleró en las últimas semanas tras la divulgación de correos y documentos en Estados Unidos que, según la información conocida, sugieren que el ex duque de York habría entregado a Epstein material y reportes sensibles asociados a funciones oficiales, entre otros cargos bajo análisis.
La detención fue reportada inicialmente por la BBC y confirmada a través de un comunicado de la fuerza competente, Thames Valley Police, que evitó identificar públicamente al detenido por protocolo, pero describió el arresto de “un hombre de unos 60 años” residente en Norfolk. La policía precisó que el operativo se realizó durante la mañana y que, además del arresto, se desplegaron procedimientos de búsqueda en domicilios vinculados a la investigación tanto en Norfolk como en Berkshire, mientras el sospechoso permanecía bajo custodia. Medios británicos ubicaron el procedimiento en dependencias situadas dentro de la finca de Sandringham, donde el ex príncipe residía desde que fue apartado de la primera línea institucional.
El foco del expediente es la figura penal de “misconduct in public office”, una tipificación compleja del derecho británico para conductas indebidas cometidas por quienes detentaban responsabilidades públicas. Según reconstrucciones difundidas por medios internacionales, el caso se potencia a partir de material atribuido al Departamento de Justicia de EE.UU., que habría incluido intercambios por correo electrónico y referencias a reportes oficiales vinculados a viajes y gestiones de carácter estatal. La acusación que más revuelo provocó en Londres es la sospecha de que Andrés Mountbatten-Windsor facilitó a Epstein documentos y reportes del gobierno británico, alimentando la hipótesis de un uso impropio de información reservada para beneficio de un tercero con historial criminal y redes de influencia. En ese marco, la investigación también revisa si existieron intermediaciones, favores o beneficios a partir de esos intercambios.
La detención impacta de lleno en la estrategia de la Casa Real para contener un escándalo que, desde hace años, erosiona la imagen de la institución. En el pasado, Carlos III ya había avanzado en un proceso de aislamiento del ex príncipe, con retiro de títulos, honores y funciones representativas, medida que buscó cortar costos reputacionales. Tras el nuevo episodio, versiones difundidas por agencias y medios británicos indicaron que el Palacio adoptó un tono de cooperación con las autoridades y de distancia institucional, mientras el caso vuelve a ocupar la agenda política y mediática del país.
El nombre de Epstein, fallecido en 2019 mientras esperaba juicio en EE.UU., funciona como detonante global: su trama de explotación sexual, reclutamiento de menores y conexiones con figuras de poder quedó documentada en múltiples investigaciones judiciales y periodísticas. Para el ex príncipe, el vínculo con Epstein ya había derivado en un colapso de su rol público, demandas civiles y acuerdos extrajudiciales, además de una prolongada condena social. La aparición de nuevos documentos, y especialmente la acusación de haber transferido material oficial británico al delincuente sexual convicto, llevó el caso desde el terreno del descrédito político a un plano penal con consecuencias potencialmente graves.
En Reino Unido, la detención también reabrió el debate sobre los controles internos en torno a la información gubernamental, los canales informales de lobby y la delgada línea entre representación oficial y redes privadas de influencia. Analistas citados por medios europeos señalaron que, más allá del desenlace judicial, el expediente amplía la presión pública para que se esclarezca el alcance real de los vínculos del ex príncipe, los contactos cultivados durante sus misiones y la eventual existencia de material sensible compartido con terceros.
Por el momento, no trascendieron cargos formales presentados ante un tribunal ni se informó una fecha de comparecencia, aunque la continuidad del caso dependerá de la revisión de evidencia y de la decisión de fiscales y jueces sobre la viabilidad de imputaciones. Mientras tanto, la escena es inequívoca: la detención del ex príncipe Andrés coloca a la monarquía británica ante una crisis de credibilidad renovada, con un expediente que mezcla secretos de Estado, privilegios y el legado criminal de Epstein.
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