Buenos Aires-20 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- Un video difundido en plataformas y replicado por medios internacionales registró nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que endureció el tono contra Irán y planteó un ultimátum político-diplomático: entre “10 y 15 días” para alcanzar un “acuerdo significativo”, bajo la advertencia de que, si Teherán no responde, “pasarán cosas malas”. El mensaje, pronunciado ante periodistas a bordo del Air Force One tras una actividad en la Base Conjunta Andrews, se produjo en paralelo a un movimiento militar que alimenta la percepción de inminencia: el acercamiento de un segundo portaaviones estadounidense a la región y el refuerzo de aeronaves de combate en bases aliadas.
El ultimátum de Trump y el margen de 10 a 15 días
De acuerdo con los reportes periodísticos que acompañan el video, Trump sostuvo que ese lapso es “tiempo suficiente” para que Irán acceda a un entendimiento con Washington. La frase “acuerdo significativo” fue utilizada como condición mínima, con una amenaza explícita de consecuencias negativas si no se alcanza un resultado. En el entorno del presidente, la presión pública busca acelerar decisiones de Irán y, al mismo tiempo, respaldar la señal de que la Casa Blanca no descarta acciones adicionales si el diálogo vuelve a estancarse.
Despliegue militar: segundo portaaviones y más aviones de combate
La advertencia coincide con un incremento visible de la capacidad de ataque estadounidense en la zona. Distintas coberturas señalan que un segundo grupo de portaaviones —el USS Gerald R. Ford— fue reposicionado hacia el teatro del Mediterráneo y el entorno de Oriente Próximo, sumándose al USS Abraham Lincoln. El objetivo operativo, según lecturas especializadas, es ampliar opciones de presión: desde disuasión y demostración de fuerza hasta la posibilidad de una campaña aérea y de misiles si la diplomacia colapsa. En esa línea, el centro de estudios Soufan Center reportó el envío de decenas de aeronaves de combate adicionales (incluyendo F-35, F-22 y F-16) para complementar fuerzas ya desplegadas en bases del Golfo.
Respuesta iraní: carta a la ONU y advertencia sobre “objetivos legítimos”
La escalada verbal tuvo reacción formal. En una carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador iraní Amir Saeid Iravani sostuvo que Irán no busca “la tensión ni la guerra” y que no iniciará un conflicto, pero advirtió que cualquier agresión estadounidense recibirá una respuesta “decisiva y proporcionada”. En el mismo mensaje, Teherán dejó asentado que, en caso de ataque, bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región pasarían a ser “objetivos legítimos” bajo el argumento de una respuesta defensiva.
Maniobras, estrecho de Ormuz y señales de preparación regional
El clima de riesgo se amplificó por movimientos militares paralelos. Irán realizó ejercicios anuales junto a Rusia, mientras que en días recientes ejecutó un simulacro con fuego real en el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por el que transita una porción crítica del petróleo comercializado globalmente. En términos estratégicos, el mensaje implícito es doble: capacidad de presión sobre rutas energéticas y disposición a escalar si se siente atacado. El estado de algunas instalaciones nucleares y energéticas iraníes sigue siendo objeto de especulación en medios internacionales tras los ataques del año pasado y el hermetismo sobre daños en sitios sensibles.
Preocupación internacional y evacuaciones: el llamado de Tusk y el repliegue alemán
La percepción de una ventana corta antes de un choque mayor impactó en capitales europeas. El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, instó a sus ciudadanos a abandonar Irán “de inmediato”, argumentando que en pocas horas o decenas de horas podría dejar de ser posible evacuar. En paralelo, Alemania informó el retiro temporal de personal “no crítico” de su despliegue en el norte de Irak, vinculado al campamento multinacional de Erbil, aunque mantuvo efectivos para sostener funciones esenciales y entrenamiento.
Lectura de analistas: negociación bajo amenaza y riesgo de cálculo
En el análisis que acompaña la difusión del video, la falta de avances visibles en conversaciones recientes alimenta la hipótesis de que alguna de las partes —o ambas— intenta ganar tiempo: sea para recomponer condiciones de negociación, sea para completar preparativos militares. La combinación de ultimátum público, fortalecimiento de medios navales y aéreos, y advertencias iraníes sobre represalias regionales eleva el riesgo de errores de interpretación. En ese marco, el plazo de “10 a 15 días” funciona como reloj político: concentra expectativas, acelera decisiones internas y puede acotar el margen para salidas graduales.
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