Buenos Aires-20 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- El dólar minorista profundizó su sendero bajista y este viernes perforó los $1.400 en la pizarra del Banco Nación, donde cerró en torno a $1.395 tras retroceder $15 en la jornada. Con ese movimiento, la cotización tocó su valor más bajo de los últimos cuatro meses y volvió a niveles previos a la presión cambiaria de la primavera, en un mercado donde se impuso la mayor oferta de divisas y se prolongó el apetito por colocaciones en pesos. En paralelo, el dólar mayorista también cedió y se ubicó en la zona de $1.385/$1.390, un rango que no se observaba desde antes de las elecciones de octubre y que deja a la paridad oficial sensiblemente por debajo del techo de la banda cambiaria, ampliando el margen de calma para el esquema financiero.
La caída nominal acumulada del tipo de cambio en lo que va de 2026 ronda el 5%, pero el ajuste real es más marcado cuando se incorpora el efecto de la inflación. Con un índice de precios que marcó 2,9% en enero y que se encamina a un registro similar en febrero, el retroceso del dólar oficial se traduce en una apreciación real que reordena decisiones de cobertura, abarata importaciones y presiona sobre la competitividad de algunos sectores exportadores. El comportamiento también reconfigura incentivos dentro del sistema: con menor expectativa de salto discreto en el corto plazo, parte del mercado prolonga la estrategia de rendimiento en pesos y pospone la dolarización preventiva.
En el diagnóstico de operadores y consultoras, el “veranito cambiario” se explica por un cóctel de oferta comercial y financiera. Del lado de las divisas del sector real, se destaca el impulso de liquidaciones del agro, apalancadas por una cosecha de trigo excepcional que elevó el flujo vendedor y sostuvo la presión a la baja sobre el mayorista. La consultora FMyA estimó que la liquidación promedio del complejo agroexportador ronda los US$80 millones diarios en lo que va del año, por encima de los US$50 millones por día que promedió el cuarto trimestre de 2025, una diferencia que, en un mercado con expectativas más ancladas, se refleja rápidamente en el precio.
A la oferta comercial se suma un componente financiero de peso: colocaciones de deuda de empresas y gobiernos provinciales que ingresan dólares y refuerzan la disponibilidad en el mercado oficial. En sus cálculos, FMyA computó casi US$5.000 millones entre emisiones a liquidarse en el primer semestre, un flujo que actúa como puente hasta el pico de la cosecha gruesa y que, combinado con la estabilidad del tipo de cambio, alimenta la continuidad del carry trade. En ese esquema, los inversores salen del dólar para capturar tasas en pesos, confiando en que el tipo de cambio se mantendrá contenido y que la volatilidad será acotada.
Esa dinámica se refleja también en el accionar del Banco Central, que aprovechó el exceso de oferta para recomponer reservas y acumular compras significativas en el arranque del año. De acuerdo con el dato relevado en el mercado, la autoridad monetaria ya adquirió alrededor de US$2.246 millones en lo que va de 2026, al tiempo que sostiene una intervención consistente para absorber divisas sin convalidar un rebote del tipo de cambio. En esa línea, el economista Gustavo Ber evaluó que el mayorista continúa presionado por la oferta, mientras el Banco Central avanza con un ritmo sostenido de compras a la espera de la cosecha, con la mirada puesta en el espacio que podría abrirse para acelerar la remonetización si la estabilidad se prolonga.
Sin embargo, el mercado no descarta un cambio de fase. El mismo reporte de FMyA advierte sobre la posibilidad de un rebote en marzo si se combinan factores de estrés: un shock internacional, un episodio de conflictividad social local o un giro de expectativas que induzca a cerrar posiciones de carry trade. La experiencia reciente muestra que, cuando se desarma la estrategia de rendimiento en pesos, la demanda de cobertura puede rearmarse con rapidez. Por ahora, la combinación de liquidaciones del agro, financiamiento corporativo y tasas en pesos cercanas al 3% mensual sostiene el equilibrio, mientras el dólar “busca piso” y el debate se traslada desde el nivel del tipo de cambio hacia la duración del ancla y los riesgos de reversión.
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