Buenos Aires, 9 de abril de 2026-Total News Agency-TNA-
La causa por las presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó en las últimas horas un elemento de alto voltaje político y judicial: un audio atribuido al exdirector de Acceso a los Servicios de Salud del organismo, Pablo Atchabahian, en el que se habla de “Caputito”, de “Rioja” y del ya conocido “Helvético”, en una conversación que los investigadores consideran relevante para profundizar la trama de relaciones entre exfuncionarios, empresarios y eventuales respaldos por encima de la estructura formal de la agencia. El mensaje fue incorporado al dictamen con el que los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez pidieron nuevas indagatorias para el extitular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, para el empresario y lobista Miguel Ángel Calvete y para el exnúmero dos del organismo, Daniel Garbellini.
El contenido del audio, según la reconstrucción conocida este jueves, muestra una lógica de alineamiento y cierre de filas dentro de los grupos que la Justicia viene investigando por presuntas maniobras de sobreprecios, direccionamiento de compras y negocios montados a la sombra del sistema de provisión de medicamentos. En ese mensaje, Atchabahian le dice a Calvete que Garbellini había hablado con “el pelado”, en aparente referencia a Spagnuolo, y que ya había informado de la situación al “Helvético”, quien a su vez se la comunicaría a “Rioja”. La frase remata con una definición que los investigadores miran con lupa: “estamos todos alineados” y hay que “cerrar filas” para la “conservación de todo lo mismo”.
La importancia del audio no está sólo en el lenguaje cifrado, sino en lo que podría revelar sobre la estructura real de poder detrás de la maniobra investigada. Ni los fiscales ni el juez que había procesado originalmente a varios imputados, Sebastián Casanello, identificaron de manera expresa en sus resoluciones quiénes serían “Rioja” o “Caputito”. Pero la referencia a “Rioja” fue leída en distintas coberturas judiciales como una posible alusión al entorno de los Menem, por el origen político y familiar de ese grupo, mientras que “Caputito” fue interpretado en clave de una eventual mención al asesor presidencial Santiago Caputo. Hasta ahora, sin embargo, esa interpretación sigue en el terreno de las hipótesis y no de una imputación judicial formal.
Donde sí hay una pista más consolidada es en la identidad de “el Helvético”. En la propia causa, y según surge de referencias incorporadas al expediente, ese apodo “correspondería” a Sebastián Nuner Uner, alto ejecutivo vinculado a la droguería Suizo Argentina, firma que aparece bajo sospecha dentro del esquema investigado. La mención no es menor: si el “Helvético” efectivamente es ese ejecutivo, el audio refuerza la idea de que desde el sector privado se monitoreaban y coordinaban decisiones que excedían largamente el rol de un simple proveedor del Estado. La sombra de una gerencia paralela sobre la ANDIS es, justamente, una de las hipótesis más delicadas que viene explorando la Justicia.
El cuadro judicial ya era de por sí explosivo antes de este nuevo dictamen. En febrero, Casanello procesó a Spagnuolo por cohecho, fraude al Estado y negociaciones incompatibles, además de considerarlo uno de los presuntos jefes de una asociación ilícita enquistada en el organismo. También quedaron procesados Garbellini, Calvete y el propio Atchabahian, todos con embargos multimillonarios. El fallo describió un mecanismo en el que funcionarios y empresarios habrían operado coordinadamente para direccionar contrataciones, manejar pagos y sostener un circuito de beneficios ilegales a costa de fondos públicos destinados a personas con discapacidad.
Ahora, con la investigación ya bajo la órbita del juez subrogante Ariel Lijo, el expediente entra en una nueva fase. Los fiscales buscan profundizar precisamente esas conexiones que no se agotaban, según la propia resolución previa, en los hechos ya acreditados. Por eso el audio vuelve a cobrar fuerza: no sólo como indicio de contacto entre los dos grupos que la Justicia cree que operaban dentro y fuera de la agencia, sino también como una posible ventana hacia escalones superiores del poder político. La pregunta de fondo es si esos nombres en clave eran apenas comentarios de pasillo, una forma de sobreactuar cercanía con la cima del poder o si, por el contrario, reflejaban verdaderos canales de influencia.
En términos políticos, el caso vuelve a poner al oficialismo frente a una zona de máxima incomodidad. Aunque ni Santiago Caputo ni los Menem aparecen hoy formalmente imputados en esta causa, la sola irrupción de esos nombres o sobrenombres en mensajes cruzados entre exfuncionarios y operadores privados golpea sobre una de las fibras más sensibles del Gobierno: la promesa de pureza frente a la “casta” y el manejo austero del Estado. Cuando en una investigación por negocios con medicamentos aparecen audios sobre “alineamientos”, internos palaciegos y figuras del poder, el problema deja de ser sólo administrativo. Pasa a ser político. Y, en un expediente como el de la ANDIS, esa frontera ya empezó a desdibujarse.



