ISLAMABAD.– El vicepresidente JD Vance anunció este domingo que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán fracasaron tras más de 15 horas de intensas conversaciones y que la delegación estadounidense regresa a Washington.
“Es una mala noticia para el régimen iraní”, señaló Vance con claridad. El segundo al mando de Donald Trump explicó que, a pesar de la buena predisposición norteamericana, Teherán se negó a comprometerse a renunciar a su programa nuclear. “Nos vamos de acá con una propuesta muy sencilla: nuestra oferta final y mejor. Veremos si los iraníes la aceptan”, remarcó.
Las charlas, las primeras cara a cara de este nivel desde el comienzo de la guerra, se extendieron durante todo el sábado y la madrugada del domingo en la capital pakistaní. Estados Unidos estuvo representado por JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Trump. Del lado iraní participaron el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el canciller Abbas Araghchi, con mediación de altos funcionarios de Pakistán.
EE.UU. fue flexible, Irán no dio el brazo a torcer
Según Vance, la delegación norteamericana llegó “de buena fe” y con condiciones “bastante flexibles”, tal como pidió Trump. Sin embargo, el punto de quiebre fue el mismo de siempre: el régimen de los ayatolás no está dispuesto a abandonar su ambición nuclear. “Necesitamos un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas para obtenerla rápidamente”, explicó el vicepresidente, quien aseguró hablar “constantemente” con Trump sobre el conflicto.
Por su parte, el gobierno iraní acusó a Washington de plantear “exigencias irrazonables”. La brecha fue abismal especialmente en tres temas clave: las sanciones, la ofensiva israelí contra Hezbollah en el Líbano y el control del Estrecho de Ormuz.
Trump: “Ganamos de cualquier manera”
Mientras se desarrollaban las conversaciones, el presidente Donald Trump fue contundente: “Lleguemos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es que hemos ganado. Los hemos derrotado militarmente”. Sus palabras reflejan la postura firme de la administración republicana: Estados Unidos no mendiga la paz, la impone desde una posición de fuerza.
En paralelo, las Fuerzas Armadas estadounidenses avanzan en el Estrecho de Ormuz. Dos buques de guerra ya cruzaron la zona como parte del proceso de desminado, y se sumarán más fuerzas, incluidos drones submarinos. Irán, a través de la Guardia Revolucionaria, amenazó con responder “severamente” a cualquier presencia militar extranjera.
Netanyahu celebra la victoria y sigue presionando
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu también cantó victoria: “Destruimos el programa nuclear y el de misiles de Irán”. Además, ratificó que el alto el fuego no incluye al Líbano y que Hezbollah debe ser desarmado. En las últimas 24 horas, el Ejército israelí atacó más de 200 objetivos del grupo terrorista.
La guerra deja un saldo doloroso: miles de muertos en Irán, Líbano e Israel, y graves daños a la infraestructura regional. El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán golpeó duramente los precios de la energía y aisló al Golfo Pérsico.




