Buenos Aires-22 de abril de 2026-Total News Agency-TNA-) La investigación por presunto enriquecimiento ilícito sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, entra este miércoles en una etapa especialmente sensible con la declaración testimonial de Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas que figura como vendedora del departamento de la calle Miró al 500, en Caballito, y señalado por distintos testigos como uno de los protagonistas centrales de la operatoria inmobiliaria que hoy analiza la Justicia.
La expectativa del fiscal federal Gerardo Pollicita está puesta en que el testigo aclare dos puntos que se volvieron decisivos para el expediente: en qué estado real estaba el inmueble cuando salió al mercado y cómo se negoció el financiamiento de 200 mil dólares con el que se completó la compra. No se trata de un dato menor. La operación bajo la lupa incluyó un anticipo de 30 mil dólares y una financiación por el resto del precio a un año y sin intereses, una condición que la causa intenta determinar si fue una simple facilidad entre particulares o una pieza más de una maniobra que no encuentra, por ahora, una explicación patrimonial del todo convincente.
El cuadro se volvió todavía más incómodo para el funcionario a partir de las declaraciones de las propias jubiladas, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, quienes dijeron desconocer en detalle la ingeniería de la operación y ubicaron a sus hijos y familiares como quienes llevaron adelante las gestiones concretas. A eso se sumó el testimonio de los martilleros Natalia Rucci y Marcelo Trimarchi, quienes sostuvieron que el inmueble, una vez remodelado, podía alcanzar un valor de alrededor de 345 mil dólares. Esa diferencia entre valores, tiempos de reventa, refacciones y modalidad de financiamiento es precisamente una de las grietas por donde avanza la pesquisa judicial.
La situación de Feijoo aparece además rodeada de elementos que agravan la sospecha política. La escribana Adriana Nechevenko sostuvo que existía una relación de confianza entre las partes, al punto de justificar la hipoteca sin interés en el vínculo personal entre el entorno del vendedor y el de Adorni. También surgieron datos sobre su cercanía con el funcionario y sobre su papel directo en la operación, una coincidencia que distintos testimonios ya colocaron en el centro del expediente. La declaración de hoy no será una más: puede convertirse en el punto donde la causa empiece a definir si hubo una compraventa singular pero explicable o un esquema de favores patrimoniales difícil de sostener.
Pero el frente inmobiliario no es el único dolor de cabeza para el jefe de Gabinete. En paralelo, el fiscal profundiza la revisión de viajes realizados por Adorni y su familia dentro y fuera del país, con pedidos de información a agencias de turismo, aerolíneas y operadores para reconstruir costos, reservas, clases tarifarias, medios de pago y documentación respaldatoria. La lupa judicial apunta a determinar si esos desplazamientos guardan consistencia con los ingresos declarados o si, por el contrario, forman parte de un nivel de gasto que podría agrandar aún más la distancia entre el patrimonio exhibido y el patrimonio real.
En ese contexto, la agenda de medidas ya fijadas por Pollicita muestra que el expediente lejos está de enfriarse. Para el 6 de mayo fue convocado Leandro Miano, hijastro de la otra propietaria del departamento, con la orden de presentarse con su teléfono celular, facturas, tickets y comprobantes de expensas y mejoras. También fue reprogramada la testimonial del contratista Matías Tabar, vinculado a obras en la casa del country Indio Cuá, otro de los capítulos sensibles del caso. La investigación, así, empieza a unir propiedades, remodelaciones, financiamiento y viajes en un mismo rompecabezas.
La clave política de esta jornada es evidente. Mientras en la Casa Rosada buscan bajar el tono del escándalo, en Comodoro Py cada nuevo testigo agrega una capa más de complejidad a una causa que ya dejó de girar sólo sobre un departamento. Lo que se discute ahora es si el ascenso patrimonial del jefe de Gabinete puede explicarse con números verificables o si detrás de las compras, las refacciones y los viajes existió una estructura de beneficios difícil de compatibilizar con sus ingresos. La declaración de Feijoo puede no cerrar esa discusión, pero sí empujarla a una zona todavía más comprometida para Adorni.





