Buenos Aires-27 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA- El Gobierno de Javier Milei activó una ofensiva judicial de alto impacto con el envío de más de un centenar de pliegos al Senado, en una jugada impulsada por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, hombre alineado con Karina Milei, y leída en tribunales como parte de una disputa mayor por el control del poder real dentro del oficialismo.
La movida aparece en medio de la pulseada interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, mientras el caso Manuel Adorni mantiene al Gobierno bajo presión política. La secretaria general de la Presidencia busca demostrar que puede ordenar el frente judicial y desplazar el eje de poder hacia su tropa, especialmente después de los reveses sufridos por la administración libertaria en causas sensibles.
El paquete de pliegos incluye nombres que generan ruido político dentro y fuera del oficialismo. Entre ellos aparece Juan Manuel Mejuto, propuesto para el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 8 de la Capital Federal, señalado por haber firmado el primer comunicado de la agrupación ultra kirchnerista Justicia Legítima y vinculado al entorno de Daniel Obligado, uno de los jueces que en 2021 firmó el sobreseimiento de Cristina Kirchner en la causa Hotesur-Los Sauces.
También sobrevuela el nombre de Juan Tomás Rodríguez Ponte, titular de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO) y esposo de la fiscal Alejandra Mangano, quien pidió cerrar por inexistencia de delito la denuncia por la inclusión de Bettina Angeletti, esposa de Manuel Adorni, en una gira oficial a Estados Unidos. Su eventual postulación para el Juzgado Federal N° 2 de Lomas de Zamora es observada con atención por el juez Ariel Lijo, de quien fue secretario letrado durante años.
La discusión no se limita a esos dos nombres. En el radar también aparecen postulaciones como las de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti; María Cristina Juan, esposa del juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien esta vinculado al incómodo Horacio Stiuso y Lucas Nejamkis; y otros pliegos judiciales que ya comenzaron a moverse en la Comisión de Acuerdos del Senado. La lista completa forma parte de una estrategia oficial destinada a cubrir vacantes clave en juzgados, cámaras y tribunales federales.
El dato políticamente más sensible es que algunos de los perfiles enviados o en análisis tienen antecedentes, vínculos o afinidades con sectores que el propio mileísmo suele denunciar públicamente: referentes de Justicia Legítima, figuras cercanas a la ex procuradora Alejandra Gils Carbó, y nombres asociados al universo de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.
La paradoja es evidente: un gobierno que llegó al poder prometiendo barrer con la “casta” ahora impulsa pliegos que, en varios casos, dialogan con el sistema judicial y político que durante años cuestionó. Para el oficialismo, se trata de cubrir vacantes y ganar gobernabilidad. Para sus críticos, es una negociación pragmática con sectores del viejo poder.
La presencia de Mahiques en la comitiva presidencial a Israel fue interpretada como parte de ese nuevo protagonismo. Javier Milei, que históricamente mostró poco interés por los detalles judiciales, empezó a involucrarse más luego de los tropiezos en tribunales y del avance de expedientes que incomodan al Gobierno, entre ellos causas vinculadas a Adorni, la ANDIS, créditos del Banco Nación y el caso $LIBRA.
-La creación de una corte especial (internacional) en Israel para juzgar a los perpetradores de los ataques del 7 de octubre de 2023, inspirada en los Juicios de Núremberg, ha sido una propuesta activa y en desarrollo dentro del sistema legal israelí, buscando procesar a cientos de miembros de Hamás capturados, en ésto tiene interés Mahiques que fue a Israel junto a Milei y Ariel Lijo que viajó anteriormente.-
En el escenario nacional, el envío masivo de pliegos no es solo un trámite institucional. Es una señal de poder. Karina Milei, con el respaldo operativo de Juan Bautista Mahiques y la influencia de Eduardo “Lule” Menem, intenta construir una arquitectura judicial propia, en momentos en que el oficialismo necesita defensas, interlocutores y previsibilidad en los tribunales.
El problema es que la jugada también expone una contradicción profunda. Mientras el discurso libertario insiste en combatir al kirchnerismo y sus redes de influencia, parte de los nombres que aparecen en el paquete judicial tienen conexiones con ese universo o con zonas grises del poder tradicional.
El Senado tendrá ahora la palabra. Allí se definirá si estos pliegos avanzan, si quedan frenados por falta de acuerdos o si se convierten en una nueva batalla entre el oficialismo, la oposición dialoguista y el peronismo. Lo que ya quedó claro es que la disputa por la Justicia volvió al centro de la escena y que, detrás de cada nombre, se juega mucho más que una vacante.





