Kiev, 3 de mayo de 2026 -Total News Agency-TNA- Ucrania denunció una nueva ofensiva masiva de Rusia con drones y misiles contra distintos puntos del país, con al menos 10 muertos y más de 76 heridos en las últimas 24 horas, mientras Kiev intensificó su respuesta contra infraestructura petrolera rusa y buques vinculados a la llamada “flota fantasma” del Kremlin.

La madrugada del domingo, las fuerzas rusas lanzaron un misil balístico contra Mykolaiv, en el sur de Ucrania, donde al menos cinco personas resultaron heridas y debieron ser trasladadas a hospitales. El ataque se sumó a una cadena de bombardeos sobre más de diez ciudades y regiones, en una nueva demostración del método de desgaste que Moscú aplica contra la población civil y la infraestructura ucraniana.
Según la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia lanzó una andanada de 268 drones y misiles, de los cuales las defensas ucranianas interceptaron 249. Al menos 19 drones Shahed, de fabricación iraní, y un misil balístico alcanzaron objetivos distribuidos en 15 puntos del país.
En Donetsk, una de las zonas más castigadas del frente oriental, dos personas murieron en Dobropillia y Mykolaivka, mientras otras nueve resultaron heridas, según el gobernador regional Vadym Filashkin. También se registraron víctimas fatales en Zaporiyia y Jersón, donde las fuerzas rusas atacaron áreas residenciales en decenas de asentamientos.
La ofensiva confirma una dinámica que se repite con crudeza: Rusia mantiene la presión aérea sobre ciudades ucranianas, mientras combina ataques contra objetivos civiles, infraestructura energética y zonas del frente. En los últimos días, los bombardeos rusos incluyeron ataques diurnos con cientos de drones, una modalidad que busca saturar la defensa aérea y extender el costo psicológico de la guerra sobre la población.
Pero Ucrania también elevó el nivel de su respuesta. El presidente Volodímir Zelensky informó que fuerzas ucranianas atacaron dos buques petroleros en la entrada del puerto ruso de Novorossiysk, en el Mar Negro, presuntamente utilizados para transportar petróleo y esquivar sanciones occidentales. “Estos petroleros habían sido utilizados activamente para el transporte de petróleo; ya no”, sostuvo el mandatario ucraniano.
El puerto de Novorossiysk se convirtió en una pieza estratégica para Moscú tras los reiterados golpes ucranianos sobre posiciones rusas en la península de Crimea, ocupada ilegalmente desde 2014. Hoy funciona como centro petrolero, logístico y militar, además de ser considerado uno de los puntos clave para las operaciones de la flota paralela utilizada por Rusia para sostener sus exportaciones pese al régimen de sanciones.
La ofensiva ucraniana no se limita al mar. Kiev también atacó infraestructura energética rusa en tierra, incluidos puertos, refinerías y depósitos de combustible, con el objetivo de golpear la principal fuente de financiamiento bélico del Kremlin: el petróleo. Según reportes internacionales, Ucrania también alcanzó instalaciones en Primorsk, uno de los principales puertos rusos de exportación petrolera en el Báltico.
La guerra ingresa así en una fase de mayor alcance tecnológico, donde los drones, los misiles y las operaciones contra nodos energéticos definen buena parte del pulso militar. Mientras Rusia castiga ciudades ucranianas, Ucrania intenta trasladar el costo de la invasión al interior del sistema económico ruso.
Para Kiev, atacar petróleo, logística naval y buques vinculados a la evasión de sanciones no es solo una respuesta militar: es una estrategia destinada a reducir la capacidad financiera de Moscú para sostener una guerra que ya lleva más de cuatro años desde la invasión a gran escala de febrero de 2022.



