Buenos Aires – 8 julio 2026 – Total News Agency – TNA — El Gobierno de Javier Milei intenta ordenar su frente político después de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y de una sucesión de escándalos que golpearon el discurso oficial de transparencia. En ese contexto, la Casa Rosada convocó este miércoles a la mesa política nacional y prepara el viaje del Presidente a Tucumán para participar de la vigilia por el 9 de Julio, donde buscará exhibir respaldo institucional junto a gobernadores aliados.
La reunión en Balcarce 50 será la primera de la mesa política tras el recambio que dejó a Diego Santilli como jefe de Gabinete. El encuentro, previsto en la oficina del nuevo ministro coordinador, servirá para ordenar la estrategia legislativa, aceitar el vínculo con el PRO, revisar la relación con las provincias y definir la agenda parlamentaria de las próximas semanas. TN informó que la reunión marcará el debut de Santilli en ese esquema de poder, luego de reemplazar a Adorni en medio de la crisis interna del oficialismo.
La salida de Adorni alteró el tablero del Gobierno. El exvocero y exjefe de Gabinete dejó el cargo bajo presión política y judicial por presuntos hechos de corrupción, enriquecimiento y uso irregular de recursos, lo que obligó a Milei a acelerar una reorganización de su equipo. Reuters consignó que Santilli fue designado tras la renuncia de Adorni y que su llegada busca dar mayor volumen político a una administración con baja representación propia en el Congreso y necesidad de negociar reformas estructurales.
Santilli llega con una misión precisa: reconstruir puentes. El Gobierno necesita votos para sostener el programa económico, avanzar con reformas fiscales, electorales y administrativas, y evitar nuevas derrotas parlamentarias. La mesa política aparece como el instrumento para coordinar a los sectores internos de La Libertad Avanza, al PRO y a los aliados provinciales, en un momento en el que la Casa Rosada intenta dejar atrás el ruido del caso Adorni y mostrar una conducción más profesional.
La reunión también tendrá como telón de fondo el viaje presidencial a San Miguel de Tucumán, donde Milei fue invitado por el gobernador Osvaldo Jaldo para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. La Casa Rosada pretende transformar la conmemoración patria en una postal de gobernabilidad, con presencia de mandatarios provinciales, legisladores y funcionarios nacionales. Infobae había informado que el Presidente viajaría a Tucumán para mostrarse con Jaldo y participar de los actos vinculados al 9 de Julio.
El objetivo político es evidente: reeditar, aunque sea parcialmente, la foto del Pacto de Mayo de 2024, cuando Milei logró reunir a buena parte de los gobernadores en Tucumán para firmar un acuerdo de respaldo a sus lineamientos económicos e institucionales. Dos años después, el escenario es distinto. El Gobierno ya no atraviesa el momento inaugural de expectativa, sino una etapa de desgaste, conflictos judiciales, tensiones con las provincias y negociaciones permanentes con el Congreso.
En los últimos días, Santilli se reunió con trece gobernadores antes de su jura y buscó instalar la idea de una nueva etapa de diálogo. La Casa Rosada necesita que los mandatarios provinciales acompañen, o al menos no bloqueen, un paquete de reformas que incluye cambios electorales, reordenamiento fiscal y proyectos económicos clave. Medios del interior informaron que el viaje a Tucumán forma parte de una estrategia para ratificar alianzas y negociar la reforma electoral en el Congreso.
El Gobierno también procura recomponer su imagen luego de una secuencia incómoda. La salida de Adorni no solo obligó a modificar el Gabinete: también golpeó el relato moral del mileísmo. El Presidente había defendido públicamente a su exfuncionario, pero terminó aceptando su desplazamiento ante el avance judicial y el costo político. El País señaló que el nombramiento de Santilli apuntó a estabilizar al Gobierno, reforzar la alianza con el PRO y contener los efectos de una crisis que involucró a una figura central de la administración libertaria.
En paralelo, Milei busca relanzar su agenda de reformas. El Presidente volvió a hablar de mecanismos para limitar el gasto público, reforzar el superávit fiscal y avanzar sobre el funcionamiento del Estado. El País informó que el mandatario pretende impulsar un esquema inspirado en el “shutdown” estadounidense para frenar gastos cuando no existan recursos presupuestarios, además de reformas vinculadas al Banco Central y la prohibición de emisión monetaria para financiar al Tesoro.
La mesa política deberá administrar ese programa en un Congreso donde el oficialismo sigue dependiendo de aliados. Santilli tendrá que negociar con bloques dialoguistas, gobernadores y sectores del PRO que acompañan, pero también reclaman lugares, recursos y previsibilidad. El exministro del Interior fue elegido justamente por su experiencia territorial y por su capacidad para hablar con mandatarios provinciales, intendentes y legisladores que no responden orgánicamente a La Libertad Avanza.
La presencia en Tucumán, si se concreta según lo previsto, tendrá un valor simbólico adicional. El 9 de Julio es una fecha sensible para cualquier Gobierno, pero en el caso de Milei funciona como escenario para insistir con su relato fundacional: independencia económica, ruptura con el viejo orden político y defensa del equilibrio fiscal como condición de soberanía. La diferencia es que ahora necesita mostrar que ese relato no quedó debilitado por las crisis internas.
El gobernador Osvaldo Jaldo aparece como anfitrión clave. Su vínculo con la Casa Rosada se fortaleció en los últimos meses por su actitud colaborativa con el oficialismo nacional, incluso desde una procedencia peronista. Para Milei, la foto con Jaldo y otros mandatarios serviría para exhibir transversalidad y evitar la imagen de un Gobierno encerrado en su núcleo libertario.
La incógnita es cuántos gobernadores participarán efectivamente y qué nivel de respaldo político estarán dispuestos a mostrar. La Casa Rosada aspira a una postal amplia, pero los mandatarios provinciales suelen medir cada gesto en función de sus necesidades presupuestarias, su vínculo con sus legisladores y el clima social en sus distritos. En 2025, la relación con varias provincias sufrió fuertes tensiones por fondos, obra pública y reparto de recursos; por eso, la nueva foto de Tucumán será también una prueba de cuánto poder de convocatoria conserva Milei.
El oficialismo llega a la vigilia con una agenda ambiciosa y una fragilidad expuesta. Por un lado, el mercado recibió bien el programa financiero de Luis Caputo, el riesgo país tocó mínimos de la era Milei y el Gobierno intenta instalar una narrativa de estabilidad. Por otro, la política sigue siendo el frente más vulnerable: causas judiciales, disputas internas, necesidad de votos y un gabinete en reacomodamiento.
La mesa política y el viaje a Tucumán forman parte de una misma maniobra: ordenar hacia adentro y mostrar autoridad hacia afuera. Milei necesita que Santilli funcione como articulador, que los gobernadores no se alejen y que el 9 de Julio le permita recuperar iniciativa después de semanas dominadas por la salida de Adorni.
La pregunta es si alcanzará con una foto. El Gobierno busca convertir la vigilia de la Independencia en una señal de relanzamiento, pero el desafío real estará en el Congreso, en las provincias y en la capacidad de la Casa Rosada para evitar nuevos escándalos. Tucumán puede ofrecer una postal de unidad; la gobernabilidad, en cambio, se definirá en las negociaciones que comienzan en la mesa política.





