Buenos Aires – 9 julio 2026 – Total News Agency – TNA – El presidente Javier Milei dejó este jueves una nueva señal hacia la interna del oficialismo después del tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana: abrazó de manera efusiva a Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, pero evitó saludar al senador neuquino Pablo Cervi, uno de los legisladores que se sumó este año a la bancada libertaria.
La escena ocurrió al finalizar la misa encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que volvió a enviar un mensaje directo a la dirigencia política. Frente al Presidente, el religioso pidió desterrar las “cuevas de corrupción”, abandonar la “intolerancia” y la “crueldad hacia los más débiles”, y sostuvo que la honestidad pública no admite medias tintas: “Es cuestión de ser o no honestos y transparentes”.
El gesto presidencial no pasó inadvertido. Milei saludó a varios de los asistentes al oficio religioso, pero siguió de largo frente a Cervi, quien se encontraba en la línea de dirigentes que aguardaban el saludo. El episodio fue registrado por las cámaras de televisión y rápidamente fue leído como un desplante político, aunque desde el Gobierno no hubo explicación oficial.
El contraste fue mayor porque segundos antes el Presidente había tenido un saludo muy cálido con Bullrich, a quien abrazó con énfasis. La ex ministra de Seguridad, hoy al frente del bloque libertario en la Cámara Alta, se consolidó durante los últimos meses como una de las principales espadas parlamentarias del Gobierno y como una figura central en la estrategia de la Casa Rosada para ordenar el Senado.
La postal tiene peso político porque el oficialismo necesita votos propios, aliados y eventuales acompañamientos provinciales para avanzar con el paquete de reformas que Milei quiere discutir durante el segundo semestre. La relación con los senadores de La Libertad Avanza y con los bloques dialoguistas será decisiva para tratar iniciativas como la reforma electoral, los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central, el régimen de Zona Fría, la Inocencia Fiscal y el Presupuesto 2027.
Pablo Cervi, ex radical de Neuquén, se incorporó a las filas libertarias a comienzos de 2026 y formalizó su afiliación a La Libertad Avanza en un movimiento impulsado políticamente por el armado nacional del oficialismo. Su pase fue presentado como parte de la expansión parlamentaria del espacio y como una señal de crecimiento territorial en una provincia estratégica por el peso de Vaca Muerta.
El senador había participado a comienzos de mes de una cumbre encabezada por Milei en Casa Rosada con legisladores nacionales de LLA, convocada para alinear la agenda parlamentaria y dejar atrás el capítulo de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete. Tras ese encuentro, Cervi había expresado públicamente respaldo al Presidente: “Hay piloto, hay rumbo claro y hay un futuro de prosperidad para la Argentina”, afirmó entonces.
Además, Cervi ocupa un lugar institucional relevante dentro del Congreso: en mayo fue elegido presidente de la Comisión Bicameral de Reforma del Estado, un ámbito clave para el seguimiento y tratamiento de cambios vinculados a la estructura estatal, la eficiencia administrativa y la reducción de organismos.
Por eso, el saludo omitido en la Catedral generó ruido. En un momento en el que la Casa Rosada intenta ordenar tropa, evitar fisuras y transformar la foto de gobernadores en Tucumán en votos concretos, cualquier gesto presidencial hacia los propios adquiere lectura política. En el entorno parlamentario libertario, el episodio fue interpretado con cautela: nadie quiso hablar de ruptura, pero todos admiten que Milei suele usar los gestos públicos como mensajes de poder.
El Presidente también tuvo otro cruce informal que llamó la atención. Tras saludar al vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, Milei escuchó unas palabras del funcionario y le respondió, entre risas: “No jodas”. La frase quedó registrada por las cámaras y sumó una nota de color a una jornada marcada por señales políticas, eclesiásticas e institucionales.
Más distendido fue el saludo al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a su esposa, María Belén Ludueña, y al hijo de ambos, Vito, nacido a fines de abril. Milei acarició al bebé y felicitó a la pareja. La escena marcó un contraste con el Tedeum de 2025, cuando el Presidente había evitado saludar al mandatario porteño y lo dejó con la mano extendida, en una imagen que expuso entonces la tensión entre la Casa Rosada y el PRO porteño.
Esta vez, el vínculo con Jorge Macri apareció más ordenado, en línea con el acercamiento que el Gobierno busca sostener con sectores del PRO y con mandatarios dialoguistas. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete apunta justamente a recomponer canales políticos con gobernadores, legisladores y aliados que resultan indispensables para la segunda etapa de gestión.
La ceremonia religiosa, sin embargo, también dejó advertencias para la Casa Rosada. García Cuerva reclamó un “examen de conciencia colectivo”, pidió no pasar de largo frente a las heridas sociales y sostuvo que la Argentina necesita “la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable”. El mensaje cayó en medio de la discusión por el gasto público, los fondos para discapacidad, universidades, jubilaciones y la nueva regla fiscal que el Gobierno pretende incorporar al debate presupuestario.
Milei llegó a la Catedral caminando desde Casa Rosada, acompañado por integrantes de su gabinete nacional, como marca el protocolo del 9 de Julio. Fue recibido por García Cuerva y participó del oficio por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia. Después del Tedeum, el Presidente tenía previsto encabezar una reunión de Gabinete en Balcarce 50, la primera de gran volumen político con Santilli como jefe de ministros.
La jornada, entonces, combinó liturgia patria, mensaje eclesiástico y señales internas. El abrazo a Bullrich ratificó el lugar de la ex ministra como sostén legislativo del oficialismo. El saludo omitido a Cervi abrió interrogantes sobre los equilibrios dentro del bloque libertario. Y el gesto cordial con Jorge Macri mostró que Milei puede corregir viejas tensiones cuando la coyuntura lo exige.
En el Gobierno prefieren minimizar las lecturas personales, pero la política también se expresa en los gestos. Y este jueves, tras el Tedeum, Milei volvió a dejar claro que administra premios, distancias y reconocimientos en público, incluso con dirigentes del propio espacio. En una etapa en la que necesita disciplina parlamentaria y acuerdos finos para aprobar reformas, esos mensajes pueden ordenar, pero también incomodar.


