Teherán busca extender al mar Rojo la presión que ya ejerce sobre el estrecho de Ormuz y pidió a sus aliados hutíes en Yemen que estén preparados para cerrar Bab el-Mandeb si Estados Unidos ataca centrales eléctricas, puentes u otras instalaciones iraníes. La amenaza colocaría simultáneamente bajo riesgo los accesos marítimos al golfo Pérsico y al canal de Suez, mientras Donald Trump advirtió que responderá contra infraestructura de Irán por cada nuevo ataque contra buques comerciales.
Washington – 5 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA.– Irán ordenó a los hutíes de Yemen prepararse para bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, la estratégica puerta meridional del mar Rojo, en caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumpla sus amenazas de bombardear centrales eléctricas, puentes y otras instalaciones iraníes.
La instrucción fue transmitida por funcionarios iraníes a sus aliados yemeníes como parte de un plan de represalia destinado a ampliar el conflicto hacia uno de los principales corredores comerciales del planeta, según informaron fuentes regionales citadas por Reuters.
El movimiento expone la estrategia de Teherán de utilizar a los hutíes para extender la crisis más allá del estrecho de Ormuz, donde los ataques y restricciones impuestas por Irán ya redujeron considerablemente el tránsito de petroleros y buques de carga.
Bab el-Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y constituye el paso obligado para los barcos que navegan entre el océano Índico, el canal de Suez y el mar Mediterráneo. Un bloqueo impediría el tránsito normal entre Asia y Europa y obligaría a las compañías navieras a rodear África por el cabo de Buena Esperanza, con mayores costos, demoras y consumo de combustible.
Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que alrededor de 4,2 millones de barriles diarios de petróleo y derivados atravesaron Bab el-Mandeb durante el último período analizado. Antes de los ataques hutíes, el volumen había superado los nueve millones de barriles diarios.
La amenaza iraní surgió después de que Trump anunciara que Estados Unidos destruiría un puente o una central eléctrica de Irán cada vez que las fuerzas iraníes atacaran un barco mediante misiles, drones, cohetes u otras armas en el estrecho de Ormuz.
El mandatario norteamericano incluyó entre los posibles objetivos instalaciones situadas dentro o en las proximidades de Teherán, en una advertencia dirigida a frenar los ataques contra la navegación comercial y obligar al régimen iraní a garantizar la libre circulación marítima.
Funcionarios militares iraníes respondieron que, si Washington cumple esas amenazas, “toda la infraestructura regional” podría ser alcanzada. La advertencia comprende instalaciones eléctricas, petroleras, gasíferas, portuarias y logísticas pertenecientes tanto a Estados Unidos como a sus aliados del Golfo.
La orden dirigida a los hutíes permitiría a Irán amenazar al mismo tiempo dos puntos decisivos del comercio energético mundial: Ormuz, por donde circula buena parte del petróleo exportado por los países del Golfo, y Bab el-Mandeb, que controla el acceso al canal de Suez.
Los hutíes ya atacaron en reiteradas oportunidades buques comerciales y petroleros en el mar Rojo con drones, misiles antibuque y embarcaciones explosivas. Durante julio aumentaron las agresiones contra barcos que navegaban cerca de las costas de Yemen y Arabia Saudita, lo que llevó a varias compañías a suspender rutas o apagar temporalmente sus sistemas de identificación.
El tránsito de petróleo saudita hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, también disminuyó después de nuevos ataques hutíes en las proximidades de Bab el-Mandeb. Esa ruta había adquirido mayor importancia porque Arabia Saudita comenzó a utilizarla para evitar el estrecho de Ormuz y trasladar crudo mediante oleoductos hasta su costa occidental.
Fuentes de seguridad marítima señalaron que un bloqueo simultáneo de Ormuz y Bab el-Mandeb alteraría las exportaciones de petróleo, gas y productos refinados, además de afectar el transporte de contenedores entre Europa y Asia.
La ofensiva también obligaría a Estados Unidos y sus aliados a dividir recursos militares entre el golfo Pérsico, el mar Arábigo y el mar Rojo, una dispersión que forma parte de la estrategia iraní para aumentar el costo político, económico y militar de cualquier ataque contra su territorio.
La escalada se produce mientras Washington y Teherán mantienen contactos indirectos con la mediación de Omán para alcanzar un acuerdo sobre la reapertura completa de Ormuz. Trump afirmó este miércoles que ambas partes habían mantenido una negociación durante toda la jornada, aunque advirtió que Estados Unidos golpeará “muy fuerte” a Irán si no se alcanza un entendimiento.
Fuentes consultadas: Reuters; Administración de Información Energética de Estados Unidos; Associated Press; informes de seguridad marítima y seguimiento del tráfico naval.


