La televisión estatal iraní difundió un segmento de aproximadamente tres minutos titulado “¿Dónde y cómo deberíamos matar a Barron Trump?”, en el que afirma que el hijo menor del presidente Donald Trump está “completamente vigilado”, muestra supuestos detalles de su universidad, vehículos de escolta y posiciones del Servicio Secreto, y menciona una recompensa de US$10 millones. El video fue producido por medios vinculados a la Guardia Revolucionaria y representa una escalada respecto de las amenazas previas dirigidas contra el propio Trump, Melania Trump y otros funcionarios estadounidenses.
Washington – 24 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – La televisión estatal de Irán llevó este fin de semana la confrontación con Estados Unidos a un terreno particularmente delicado al emitir un video que identifica como objetivo a Barron Trump, hijo menor del presidente Donald Trump, describe supuestos movimientos y hábitos cotidianos del joven y menciona una recompensa de US$10 millones para quien participe de una operación destinada a asesinarlo.
El segmento fue difundido por el Canal 3 de la televisión estatal iraní, a partir de material producido o distribuido por medios vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La pieza, de unos tres minutos, lleva un título explícito: “¿Dónde y cómo deberíamos matar a Barron Trump?”, y utiliza animaciones, mapas, imágenes de vigilancia simulada y capturas de redes para presentar la supuesta localización del hijo del mandatario estadounidense.
La emisión fue detectada y difundida internacionalmente este lunes por Iran International, medio opositor al régimen iraní con sede en Londres, y posteriormente reproducida y verificada en sus elementos básicos por Euronews, The Independent, The Jerusalem Post, NDTV y otros medios internacionales. Ninguno de ellos pudo comprobar de manera independiente que la información de vigilancia exhibida sea auténtica ni que exista una operación concreta en curso para atacar al joven.
Barron Trump, de 20 años, estudia en la Universidad de Nueva York (NYU) y cuenta con protección permanente del Servicio Secreto estadounidense. El video iraní sostiene que sus desplazamientos habrían sido “completamente vigilados” y exhibe lo que presenta como información sobre instalaciones universitarias, vehículos de escolta y supuestas posiciones del personal encargado de su seguridad.
La pieza también introduce aspectos de la vida personal del joven, incluyendo videojuegos, comunicaciones digitales y relaciones sociales. Entre los perfiles mencionados aparece incluso un supuesto amigo identificado como “Liam Carter”, aunque no existe confirmación independiente de que esa persona forme efectivamente parte del círculo de Barron Trump. El propio formato del programa mezcla imágenes reales, recreaciones y gráficos dramatizados, dificultando determinar qué parte de la información tiene origen en inteligencia operativa y qué parte constituye propaganda.
Hacia el final del segmento, el narrador afirma que “muchos estarían dispuestos” a utilizar la información presentada a cambio de una recompensa de US$10 millones. Tampoco pudo establecerse hasta ahora qué organización concreta habría ofrecido el dinero, si existe un fondo operativo real detrás del anuncio o si la cifra forma parte del aparato intimidatorio de la televisión estatal.
El dato más grave, sin embargo, no reside solamente en la posible autenticidad de la información mostrada. El hecho de que una señal oficial controlada por el Estado iraní emita un programa que analiza públicamente cómo alcanzar y matar al hijo de un presidente estadounidense constituye por sí mismo una escalada significativa dentro de una campaña de amenazas que Teherán mantiene desde hace años.
Las advertencias iraníes contra Donald Trump comenzaron a intensificarse después del ataque estadounidense del 3 de enero de 2020 en Bagdad que eliminó al general Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la CGRI. Desde entonces, comandantes de la Guardia Revolucionaria, medios estatales y funcionarios del régimen prometieron reiteradamente vengar su muerte.
Aquellas amenazas no quedaron limitadas a declaraciones públicas. En noviembre de 2024, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al ciudadano iraní Farhad Shakeri, identificado como un activo de la Guardia Revolucionaria, de haber recibido instrucciones para elaborar un plan destinado a asesinar a Trump. Según la investigación judicial, un funcionario de la CGRI le ordenó concentrarse específicamente en la vigilancia y preparación de un atentado contra quien entonces era presidente electo.
El expediente estadounidense reveló además un elemento particularmente significativo: cuando Shakeri advirtió a su superior que matar a Trump requeriría una gran cantidad de dinero, el funcionario iraní le habría respondido que los recursos “no eran un problema” y que el régimen ya había invertido importantes sumas en operaciones anteriores destinadas al mismo objetivo.
Las actividades atribuidas a la CGRI tampoco se limitaron a Trump. En 2022, fiscales estadounidenses acusaron al miembro de la Guardia Revolucionaria Shahram Poursafi de intentar contratar sicarios para asesinar al ex asesor de Seguridad Nacional John Bolton, en una operación que las autoridades norteamericanas vincularon directamente con la venganza por la muerte de Soleimani.
En marzo de este año, un jurado federal condenó además a Asif Merchant, identificado por la Justicia estadounidense como un agente entrenado por la CGRI, por terrorismo y asesinato por encargo. Durante el juicio quedó establecido que había viajado a Estados Unidos para reclutar sicarios capaces de asesinar a políticos o funcionarios estadounidenses y que entre los posibles blancos aparecían Donald Trump, el ex presidente Joe Biden y la ex embajadora ante la ONU Nikki Haley.
La campaña intimidatoria también se extendió recientemente hacia Melania Trump. En julio, medios vinculados al régimen difundieron un video titulado “¿Dónde matar a Melania?”, en el que se exhibían supuestos movimientos de la primera dama, locales comerciales que frecuentaría y posibles escenarios para un atentado. Aquella pieza terminaba desplazando la amenaza hacia Barron Trump y anticipando que él sería el siguiente objetivo.
La decisión de avanzar ahora contra el hijo del Presidente marca una modificación importante. Hasta aquí, la mayoría de las amenazas iraníes estaban dirigidas contra funcionarios o ex funcionarios relacionados directamente con decisiones militares o políticas hacia Irán. Barron Trump, en cambio, no ocupa ningún cargo público ni participa de la política exterior estadounidense, lo que convierte su inclusión en una forma de presión personal contra el mandatario.
La televisión estatal iraní también difundió en los últimos meses imágenes y murales en los que Trump, miembros de su familia y funcionarios estadounidenses aparecen representados dentro de ataúdes o bajo escenas de destrucción. Esa retórica se intensificó después de la escalada militar iniciada en febrero y de la posterior muerte del líder supremo Ali Khamenei durante ataques estadounidenses e israelíes.
El contexto actual combina además una nueva ofensiva económica de Washington contra Teherán, sanciones contra redes vinculadas con petróleo, transporte, tecnología, activos digitales y financiación internacional, y amenazas iraníes de responder por distintos medios. La utilización de un integrante de la familia presidencial como objetivo propagandístico añade así una dimensión personal a una confrontación que ya incluye guerra económica, operaciones militares, espionaje y antecedentes comprobados de planes de asesinato.
El Servicio Secreto estadounidense analiza el video y mantiene bajo protección permanente tanto a Barron Trump como a Melania Trump, aunque las autoridades no difundieron hasta ahora detalles sobre eventuales modificaciones de seguridad. En situaciones de esta naturaleza, los organismos estadounidenses evitan habitualmente revelar medidas concretas para no proporcionar información adicional sobre dispositivos defensivos.
La diferencia entre propaganda y capacidad operativa continúa siendo central. No existe prueba pública de que agentes iraníes hayan logrado penetrar efectivamente el dispositivo del Servicio Secreto alrededor de Barron Trump, ni de que exista una operación activa lista para ejecutarse. Pero los antecedentes judiciales estadounidenses demuestran que la Guardia Revolucionaria sí ha destinado recursos, agentes y redes criminales a localizar y asesinar objetivos dentro de Estados Unidos.
Por esa razón, la emisión del Canal 3 trasciende el efecto propagandístico. El régimen iraní ya había amenazado durante años con vengar a Soleimani eliminando a quienes participaron de la decisión de 2020; ahora, por primera vez en esta escalada, una señal estatal coloca públicamente en el centro de esa lógica a un hijo del presidente estadounidense que no desempeña ninguna función política ni militar.
Fuentes consultadas: Iran International, Euronews Persian, The Independent, The Jerusalem Post, NDTV, Departamento de Justicia de Estados Unidos, FBI y antecedentes judiciales sobre operaciones atribuidas a la Guardia Revolucionaria Islámica contra funcionarios y ciudadanos estadounidenses.





