Un día después de que el presidente del Banco Central afirmara ante el Senado que los movimientos de las reservas de oro estaban documentados y auditados sin observaciones, la Auditoría General de la Nación aclaró formalmente que la revisión específica de la trazabilidad del metal enviado al exterior aún no concluyó. La AGN confirmó que recibió finalmente toda la documentación, pero señaló que el análisis sigue abierto debido a la demora de más de un año del BCRA en permitir el acceso a la información.
Buenos Aires – 10 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- La polémica por el destino de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a abrirse este jueves y con una contradicción institucional difícil de soslayar: la Auditoría General de la Nación (AGN) informó que todavía no concluyó la auditoría específica sobre la trazabilidad del metal colocado en el extranjero, apenas 24 horas después de que Santiago Bausili asegurara ante el Senado que los movimientos habían sido auditados y no habían merecido observaciones.
La aclaración aparece en la Nota N° 840/26-P, firmada por el presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, y remitida a la senadora Juliana Di Tullio, quien había exigido explicaciones durante el debate de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El organismo de control confirmó que el BCRA finalmente entregó la totalidad de la información requerida, pero dejó establecido que esa documentación “se encuentra aún en proceso de análisis”.

La AGN agregó un elemento particularmente incómodo para la conducción monetaria: atribuyó la demora del trabajo de auditoría a que el Banco Central tardó más de un año en otorgar acceso a la información necesaria. Por esa razón, el organismo todavía no pudo concluir la evaluación sobre el recorrido, ubicación y administración del oro transferido al exterior.
La diferencia con las palabras de Bausili en el Senado resulta sustancial. El miércoles, ante las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Economía Nacional e Inversión, el presidente del Central afirmó que “todos los movimientos del oro están documentados y registrados” y sostuvo que los balances correspondientes a 2023, 2024 y 2025 habían pasado por auditorías internas, externas y de la propia AGN sin comentarios adversos.
La explicación buscó llevar tranquilidad frente a las preguntas de la oposición y cerrar una controversia que comenzó en 2024, cuando trascendió que una parte importante de las reservas físicas había sido trasladada fuera del país. Bausili precisó además que una porción del metal fue depositada en el Bank for International Settlements (BIS), con sede en Suiza, y afirmó que permanece allí.
La respuesta formal de la AGN introduce ahora una distinción decisiva. El organismo aprobó los estados contables del Banco Central correspondientes a 2023 y 2024, pero advirtió que esa aprobación general no equivale a una auditoría específica y concluida sobre la trazabilidad de las reservas de oro enviadas al extranjero. Para 2025, la situación es todavía más clara: la auditoría de los estados contables continúa bajo análisis y no fue sometida a consideración definitiva del Colegio de Auditores Generales.
En otras palabras, Bausili mezcló en su exposición dos planos diferentes: la auditoría general de los estados financieros del Banco Central y la investigación particular destinada a determinar qué ocurrió con los lingotes trasladados al exterior. La primera avanzó sobre ejercicios anteriores; la segunda sigue abierta.
La controversia tiene antecedentes. En octubre de 2025, Olmos ya había advertido ante el Congreso que la AGN tenía paralizada una auditoría sobre 37 toneladas de oro que habían sido enviadas al exterior porque el Banco Central se negaba a entregar parte de la información requerida amparándose en razones de confidencialidad y seguridad financiera.
En aquel momento, el titular de la AGN había señalado que el organismo no podía determinar con precisión dónde se encontraba todo el metal, qué rendimiento estaba produciendo, cuánto se había pagado en seguros o comisiones ni cuáles habían sido las condiciones completas de las operaciones realizadas. El Banco Central argumentó entonces que divulgar detalles sobre localización y administración de reservas podía comprometer la seguridad de los activos y facilitar operaciones de mercado en contra de la Argentina.
La AGN rechazó ese argumento aplicado al órgano auditor. Olmos recordó que el organismo constitucional de control maneja habitualmente información reservada y sostuvo que la confidencialidad frente al mercado no puede utilizarse para impedir el acceso institucional de quienes tienen la obligación legal de fiscalizar las cuentas públicas.
La discusión resurgió con fuerza en el Senado cuando Di Tullio interpeló a Bausili sobre el metal trasladado. La legisladora reclamó saber “qué hicieron” con las reservas y, tras conocerse la nota de Olmos, acusó al titular del Central y al Gobierno de haber faltado a la verdad. También cuestionó que la explicación oficial identificara al BIS en Suiza como destino cuando versiones anteriores ubicaban parte de los lingotes en Londres.
Ese punto todavía requiere una precisión adicional. Que parte del oro haya sido depositada jurídicamente en el BIS no determina necesariamente en qué bóveda física se encuentran todos los lingotes, porque los bancos centrales y organismos internacionales utilizan custodios y plazas financieras diferentes para almacenar activos. La AGN intenta justamente reconstruir esa trazabilidad completa.
La cuestión adquiere además relevancia política porque la explicación de Bausili se produjo mientras defendía una reforma de la Carta Orgánica destinada, entre otros objetivos, a reforzar la independencia del BCRA, restringir el financiamiento al Tesoro y limitar la utilización de las reservas internacionales por parte del poder político. El Gobierno pretende transformar esas restricciones en garantías institucionales; la oposición, en cambio, exige saber con idéntico nivel de precisión cómo fueron administrados los activos que ya salieron de las bóvedas argentinas.
La nueva comunicación de la AGN no afirma que el oro haya desaparecido ni cuestiona por sí misma la legalidad de su traslado, pero sí desarma una parte central de la defensa presentada el miércoles: la auditoría específica sobre su trazabilidad no está terminada. Hasta que ese procedimiento concluya, las preguntas sobre ubicación, custodia, costos, rendimientos y movimientos de las reservas continuarán abiertas, precisamente porque el organismo constitucional encargado de responderlas acaba de dejar por escrito que todavía no terminó de hacerlo.
Fuentes consultadas: Auditoría General de la Nación, Nota N° 840/26-P y antecedentes de la auditoría sobre reservas de oro; exposición de Santiago Bausili ante el Senado de la Nación del 9 de septiembre de 2026; Banco Central de la República Argentina; antecedentes parlamentarios sobre el traslado de reservas al exterior.
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