El exmandatario por el Partido de los Trabajadores (PT) confirmaría en marzo su postulación, pero todos sus gestos apuntan hoy en ese sentido, lo mismo que las encuestas, que le otorgan una ventaja de 48% a 22% en la intención de voto para el primer turno.
Además del deterioro del humor de la clase media, Bolsonaro debe lidiar con un agravamiento de la situación social –lo que lo llevó a lanzar un aumento de los planes de ayuda con criterio electoral– y con un marcado enfriamiento de la economía, que se recuperó 4,5% el año pasado tras la recesión por la pandemia de 2020, pero que este año solo se expandiría 0,36%, de acuerdo con proyecciones del analistas privados.
Precios
Asimismo, preocupa especialmente una inflación de 10,74% en los 12 meses a noviembre, que erosionó el poder de compra de la población. Para contenerla, el Banco Central elevó del 2% al 9,25% la tasa de interés básica Selic entre marzo y diciembre, arrastrando a las demás tasas del mercado, lo que a su vez lastra el crecimiento.
Para Jussara, que lidia con nuevos gastos y deudas de larga data, esa suba del costo del dinero representa una nueva carga, sin que ello todavía alivie la inflación.
Por ejemplo, el pollo aumentó 22,9% entre enero y noviembre, y el gasoil, casi 50%. En tanto, la garrafa de gas saltó de 60 reales –11 dólares– a 100 reales –18 dólares–.
Estrecheces
“En casa cambiamos por marcas de productos más baratas, dejamos de ir a trabajar en auto y suspendimos salidas”, contó esta emprendedora de 37 años, que administra un jardín de infantes y vive con su familia en el sudeste de San Pablo. Sin embargo, solo consiguió un respiro al postergar compromisos con la tarjeta de crédito… hasta la próxima factura.
“Me preocupa que al pagar en cuotas todo se encarezca, pero no tengo alternativa”, dijo Jussara, que incluso pidió un crédito para cubrir parte de sus gastos domésticos, profesionales y los intereses que acumula.
La tasa media del crédito rotativo para financiar la cuenta de la tarjeta trepó en noviembre a 346,1% anual, tras un alza de 18,3% en 2021.
Como Jussara, muchas familias brasileñas recurrieron a este tipo de créditos ante la pérdida de poder adquisitivo, y ya “están dedicando una mayor parte de sus ingresos a cubrir los intereses”, explicó Rachel de Sá, jefa de Economía de Rico Investimentos.
La inflación, así como el alza de la tasa básica, están afectando al consumo, principal motor de la economía brasileña.
“El mayor costo del dinero impacta especialmente en el consumo de bienes durables, como electrodomésticos y vehículos”, dice Fernanda Mansano, economista jefe de la plataforma de educación financiera TC. La demanda de esos bienes -generalmente comprados a crédito- retrocedió 4,9% mensual en octubre.
Industria
Los indicadores económicos reflejan un deterioro más amplio: menos demanda de bienes y servicios y una actividad industrial debilitada, que cedió en octubre por quinto mes consecutivo, multiplicando las preocupaciones sobre un mercado de trabajo en lenta recuperación, advierte Mansano.
El índice de desempleo cayó a 12,1% en el trimestre de agosto a octubre, pero con mayor informalidad. Unos 12,9 millones de brasileños están desocupados y 38,2 millones tienen trabajos informales, sobre una fuerza laboral de 106,9 millones. La debilidad del mercado laboral se refleja además en la remuneración media real (sin inflación), que cayó al menor nivel desde 2012, a 2.449 reales mensuales (445 dólares).
Fuente Ambito