
“Sé cuál es la pregunta: ‘¿se puede confiar en que este Gobierno cumpla?’”, señaló. “Sí, se puede”, se respondió, defendiendo su labor a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (“brexit”) y contra el coronavirus, a la vez que prometió cambios en sus servicios.
Clamor
Esto indignó a la oposición, que no cesa de pedir su dimisión acusándolo de haber mentido cuando aseguró ante la cámara que no había celebrado fiestas. Es “un hombre sin vergüenza”, lanzó el laborista Keir Starmer.
Tras investigar un total de 16 eventos sociales, desde celebraciones de Navidad hasta fiestas de cumpleaños o despedida, celebradas en 2020 y 2021 en dependencias gubernamentales contra las reglas anticovid emitidas por su propia administración, la investigadora Sue Gray concluyó que “hubo fallas de liderazgo y juicio de funcionarios de Downing Street y de la Oficina del Gabinete en diferentes momentos”.
“Algunas de las reuniones en cuestión representan una falla grave al cumplimiento de los estándares”, subrayó.
Sin embargo, el informe resultó impreciso sobre los eventos en cuestión, dado que 12 de ellos están siendo investigados por la Policía de Londres (Scotland Yard) y esta pidió que no solo se haga ni una “mínima” referencia a ellos para evitar interferencias. Esto retrasó una semana la entrega y publicación del informe, que tuvo que ser modificado para divulgar una “versión” reducida.
Por ese motivo, el texto conocido ayer no detalla quién organizó y participó en las fiestas, cómo se desarrollaron ni cuánto sabía el primer ministro.
Sin respuesta
La oposición denunció esa insuficiencia y una diputada incluso le preguntó a Johnson si estaba presente en uno de los eventos, celebrado el 13 noviembre de 2020 en su residencia. Pero el primer ministro, amenazado desde hace semanas por una posible moción de censura en su Partido Conservador –que, de arrebatarle el liderazgo de la formación, lo desalojaría también del Gobierno– se escudó en la investigación policial en curso para no contestar.
La clase política británica, y sobre todo los diputados “tories” que contemplan sumarse a la rebelión contra Johnson, esperaban nerviosamente las conclusiones de la investigación interna de Gray, que también denunció un “consumo excesivo de alcohol inapropiado en cualquier lugar de trabajo”.
Sin embargo, el primer ministro pidió ahora esperar las conclusiones de la policía, que pueden tardar semanas o meses.
Para lanzar una moción de censura interna necesitan enviar al menos 54 cartas, 15% de los 360 diputados de la mayoría gubernamental, al denominado Comité 1922, encargado de la gestión del grupo parlamentario.
Su número se mantiene secreto hasta que se alcanza ese umbral.
“Fiesta-gate”
El denominando “Party-gate”, o escándalo de las fiestas, se convirtió en una bola de nieve que amenaza con arrasar a Johnson.
Desde diciembre, en un goteo incesante de filtraciones, la prensa ha publicado informaciones sobre más de una docena de estos eventos presuntamente ilegales, en algunos de los cuales Johnson tuvo que admitir haber participado aunque esforzándose por eludir responsabilidades.
Esto no impidió que la oposición al completo y algunos de sus propios diputados pidieran la dimisión del controvertido líder.
Johnson, de 57 años, llegó triunfalmente al poder en 2019 prometiendo llevar a cabo un “brexit” con el que su predecesora, Theresa May, llevaba años debatiéndose. Sedujo así a un gran número de bastiones laboristas del norte posindustrial de Inglaterra y se alzó con la mayoría conservadora más importante desde los años 1980.
Pero ahora son precisamente los jóvenes diputados de su partido elegidos en esas circunscripciones que tradicionalmente votaban a la izquierda quienes se rebelan con más fuerza contra su líder.
Fuente Ambito





