
La respuesta de Alberti no se hace esperar: “Mi querido León: me gustan mucho tus proyectos pop artísticos anti Johnson. Avísame cuando te lleven a Martín García para iniciar una gran campaña internacional por tu liberación. Mándame enseguida fotos de esas obras. Bromas aparte, creo que, aunque menos cómodo, ese camino que ahora inicias tiene, en nuestros mierdosos días, un gran sentido. […]Me gusta mucho tu locura actual, aunque comprendo que Alicia esté pensando ya en comprarte una buena camisa de fuerza en Albion House. Dile que no debe preocuparse demasiado. Al contrario, debe ponerse muy contenta. O Di Tella te da el premio este año, o tú acabas con Di Tella. Y esta sería también una buena manera de ser premiado”.
La curadora, Rosa Lesca, observa: “Hay una carta hermosa, de la que León conservaba una fotocopia en la que le contaba a Rafael que iba a empezar una obra, las heliografías, y ahí está señalando la desaparición de su hijo Ariel, que fue secuestrado y asesinado por la dictadura de Videla”. Durante su exilio en San Pablo, Ferrari explora técnicas y materiales diversos, crea las heliografías y utiliza signos Letraset. Así multiplica las obras, abarata costos y las envía por correo. Desde San Pablo a Buenos Aires viajan sus muchedumbres, las autopistas sin salida, los planos y cartografías.
A principios de los años 60 Ferrari realiza varios dibujos inspirados en el dramático poema de Alberti, “El sermón de la sangre”. Iniciaría entonces el despliegue de diseños que parodian la escritura, dibujos donde se acentúa la intención subversiva de transmitir un mensaje. Hay arabescos densamente enrulados cuyas formas enmarañadas transmiten obsesiones rayanas en la desesperación. La imagen visual de la escritura atrapa al espectador cuando intenta descifrar un significado que puede estar ausente. Ferrari llamó a sus obras “pinturas escritas” (dibujos como textos y textos como dibujos), representativas del más temprano conceptualismo latinoamericano. Entretanto, como acordes sinfónicos de la forma, hay garabatos o trazos crispados donde, de acuerdo al procedimiento, se puede descubrir una palabra. Lo visible, tanto como lo invisible que se adivina, ejercen una poderosa seducción.
La muestra, que inició su gira en 2020, al fin de la pandemia en el Centro Cultural de España de Buenos Aires, ha cambiado desde entonces. Para comenzar, se incorporó la operadora cultural argentina y productora de la exhibición, Juliana Ganuza. Y se sumaron nuevos objetos que amplían la narración. En Cádiz están las cinco cartas de Ferrari provenientes de la Fundación Rafael Alberti, ya que en las muestras anteriores solo tenían una fotocopia realizada por nuestro artista. Hay dos videos sobre la vida daTambién hay obras, como la “Maternidad” que Ferrari le regaló a Alberti y una pequeña versión de “La Civilización Occidental y Cristiana” realizada por el artista.





