Ni excelso. Ni encantador (de serpientes, quizás). Ni aprendí a nadar y guardar la ropa (a nadar menos), tampoco la lección (ni con el bofetón). Crecí volando (como dice el flaco en la canción), y hasta crucé el charco (ni solo ni acompañao). Quise ser periodista y guionista de postín pero el aula que más frecuenté fue el bar de la facultad (nunca la amistad fue tan amiga). Eso no impidió que leyera como un poseso, y entre mis libros se colara uno muy especial (el de familia). En fin, todo no lo voy a contar (uno tiene sus secretos, faltaría más). Así que acabo como empecé: Ni singular. Ni repetido (lo del doble es un mito). Un ciudadano elemental (tres millones y pico) a la poesía entregado como rasgo principal (a otros les da por gobernar).
Fuente ABC




