
Periodista: ¿Los vecinos ponen su impronta y datos de su realidad?
Vivi Tellas: Todos mis trabajos de biodrama tienen su punto de partida en la persona como archivo de su experiencia y saberes. En este caso presentamos una performance, una suerte de ensayo abierto, una obra en construcción. Se presentaron 35 vecinos y vecinas en distintas categorías: una sola persona, en grupo, en familia y con mascotas. En el primer encuentro a partir de esas biografías y la relación con el barrio elijo siempre el camino teatral, lo que puede llevar a la construcción de escena. Aparecieron muchos tocando instrumentos, se arma una pequeña banda. Siempre está lo que trae la persona y de ahí lo que yo me voy imaginando.
P.: ¿Cómo ve el teatro local, saturado de biodramas?
V.T.: Muchas de esas obras salieron de mi taller como “Imprenteros” de Lorena Vega o “Fuck me” de Marina Otero. A Silvia Giusto se le ocurrió hacer un festival de biodrama y ya estoy pensando en su edición internacional veremos con qué socios. Son muchos los proyectos que están en ese marco de archivo, documental y biodrama.
P.: ¿Cómo se transformó el biodrama desde su debut en 2000 con la obra sobre su madre y su tía?
V.T.: Fue en el Sarmiento y lo inventé, lo llamaba en ese entonces archivos y luego se transformó. Es emocionante ver cómo cada artista toma la idea del biodrama y resulta en obras tan diferentes, llevadas a otros lugares. Es como si hubiese creado un dispositivo, lenguaje o marco de trabajo que estaba en los deseos o la necesidad de trabajar con las biografías, con lo documental y eso se fue contagiando. Mi último biodrama fue con dos muchachos senegaleses, a mi me gusta hacerlo con personas que no están entrenadas en la actuación, otros directores lo hacen con actores. Son diferentes caminos que me devuelven ideas sobre mi propio proyecto.
P.: Para el San Martín hará Bodas de Sangre, de Lorca…
V.T.: Sí, y en la Martín Coronado como Lorca merece. Teníamos todo listo hace dos años, la escenografía de Kuitca, a quien elijo porque su obra de artista visual tiene ese clima un poco trágico y bastante lorquiano. Me gusta mezclarme con otros artistas que admiro y que aparezca algo desconocido. Prefiero no tener tanto el control de mis propias ideas. Hicimos con Kuitca Bernarda Alba hace 20 años y fue un acercamiento muy intenso. Vuelvo a Lorca porque tiene que ver con la injusticia, la represión y porque nos refleja a nosotros por nuestra historia. Es una posición política sobre la libertad de elegir y el deseo, Lorca mira eso y su vida fue así. Hay algo en Lorca que me interesa mucho y es la inocencia, que me parece fundamental para seguir creando. Nunca saberlo todo, siempre tratar de construir y sorprenderse.
P.: ¿Qué habrá en el Sarmiento este año?
V.T.: Está la nueva obra de Mariana Chaud que llega tras su retrospectiva, era lo programado para el 2020. Se llama ´Pequeña Pamela´. Después vendrá Lucía Seles con la compañía Eurobasket, con quienes haremos una suerte de maratón comprimida en un mes, con seis horas de obras. Luego para fin de año llegará “Hielo negro”, de Luciana Acuña, con homenaje al grupo Krapp y Luis Biasotto que murió el año pasado. Es una obra que ambos prepararon juntos y nunca se estrenó, sobre la relación que ambos tenían.
P.: ¿Qué temas recurrentes hay en su obra?
V.T.: Tengo la fantasía de que la audiencia pueda reír y llorar al mismo tiempo. En mis obras nunca falta el amor, quiénes somos en el amor, la transformación de las personas. Siento que hay un momento de transición importante. Con Lorca me interesa el amor y el dolor. Creo que los temas se van desplegando, uno los explora a ver de qué tratan, son como misterios, no se resuelven, se despliegan.
P.: ¿Cómo ve el presente de las artes escénicas?
V.T.: Se está activando después de este tiempo de susto. Una de las primeras cosas que desapareció fue la presencialidad y la estamos recuperando. Hay mucha energía, un poco de desesperación, veremos cómo volvemos con esta experiencia. Ojalá sea con algo más de sabiduría, que las experiencias nos transformen, que no nos quedemos en el mismo lugar.