Campana, 8 de agosto de 2025 – Total News Agency – TNA –La modelo y conductora Julieta Prandi afirmó que permanecerá bajo custodia policial hasta el próximo miércoles 13 de agosto, cuando se conocerá el veredicto del juicio oral y público contra su exmarido, Claudio Contardi, acusado de abuso sexual con acceso carnal agravado por causar grave daño a su salud mental. El proceso, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Zárate-Campana, culminó este viernes con los alegatos finales, tras tres jornadas marcadas por el estremecedor testimonio de Prandi y la tensión entre las partes. La actriz, visiblemente afectada, solicitó medidas de protección, incluyendo un botón antipánico y traslado en patrullero, ante el temor de represalias por parte del acusado.
El juicio, iniciado el 5 de agosto, se centra en los hechos denunciados por Prandi en 2021, ocurridos entre julio de 2015 y marzo de 2018 en el domicilio conyugal en un barrio privado de Escobar. Según la acusación, Contardi sometió a la víctima a reiterados abusos sexuales, ejerciendo violencia física, psicológica y económica en un contexto de relación asimétrica de poder. El fiscal Christian Fabio, respaldado por pericias psicológicas y psiquiátricas, pidió una condena de 20 años de prisión, calificando los hechos como “aberrantes” y destacando el grave daño a la salud mental de Prandi. Por su parte, la querella, liderada por Fernando Burlando y Javier Baños, solicitó una pena de 50 años, argumentando que Contardi “rompió completamente” a la víctima.
Prandi, quien declaró durante 90 minutos en la primera audiencia, relató un “infierno” de sometimiento, aislamiento y amenazas, incluyendo frases como “si fueses hombre no tendrías un hueso sano” y “no vas a cumplir más años”. La modelo detalló cómo Contardi controlaba su vida, aislándola de sus seres queridos, prohibiéndole conducir y obligándola a cambiar su número telefónico. Pericias oficiales confirmaron indicadores de victimización sexual y violencia familiar, descartando cualquier falsedad en su relato. “Me sentía secuestrada, me robaron 20 años de vida”, expresó Prandi a la prensa, destacando el alivio de llegar al juicio tras años de demoras judiciales.
Contardi, un empresario gastronómico de 57 años, negó las acusaciones y afirmó que las relaciones fueron consentidas, calificando la denuncia como una maniobra económica de Prandi para limitar su contacto con sus hijos, Mateo y Rocco. Su defensa, a cargo de Claudio y Tomás Nitzcamer, pidió la nulidad del proceso, alegando irregularidades procedimentales y la falta de información sobre la opción de un juicio por jurado. También solicitaron la absolución o una pena mínima, argumentando inconsistencias en el relato de la víctima. Sin embargo, el fiscal Fabio desestimó estas coartadas, señalando que Contardi no se sometió a pericias psicológicas y que su testimonio carecía de sustento fáctico.
El tribunal, integrado por los jueces Lucía Leiro, Daniel Rópolo y Mariano Aguilar, rechazó el pedido de prisión preventiva solicitado por la querella, pero impuso a Contardi una restricción perimetral de 300 metros y la prohibición de salir del país, tras un intento de su defensa por demorar el proceso. La segunda jornada se vio interrumpida por una fuga de gas en el edificio judicial, un imprevisto que generó críticas de Baños por la falta de respuesta adecuada. Entre los 13 testigos, destacaron el padre de Prandi, Eduardo, quien relató el control ejercido por Contardi, y el psiquiatra Rafael Herrera Milano, que confirmó las secuelas psicológicas de la víctima.
El proceso también abordó una causa paralela que involucra a uno de los hijos de la pareja, quien habría sufrido “cosas terribles” bajo la tutela de Contardi, según la modelo. Prandi logró la tutela exclusiva de sus hijos tras denuncias de violencia familiar en 2019 y una perimetral que sigue vigente. “El padre no es el que pone la semilla, sino el que te cuida y protege”, afirmó, destacando el rol de su actual pareja, Emanuel Ortega, como “padre del corazón” de sus hijos.
Tras los alegatos, Prandi colapsó emocionalmente y fue asistida por un médico, pero se mantuvo firme en su pedido de justicia. “Quiero que lo que me queda de vida sea en paz. No quiero estar muerta dos veces”, exclamó, advirtiendo que Contardi “es capaz de cualquier cosa”. La sentencia, que podría marcar un precedente en casos de violencia de género, será anunciada el 13 de agosto a las 11, en un fallo que Prandi espera sea ejemplar para cerrar una etapa de dolor y revictimización.





