
Lo escribió en Twitter el periodista estadounidense Jack Destch que acompaña el texto con una imagen satelital que muestra el montaje de nuevas carpas y equipos.
El convoy militar fue visto en la localidad bielorrusa de Dublín, a 30 km de la frontera con Chernígov.
Según el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, citado por Ukrinform, la amenaza de una ofensiva de las tropas de la República de Bielorrusia en dirección a Volinia es alta.
Al parecer, Rusia está planeando un golpe de estado en Bielorrusia, dijo un asesor del Ministerio del Interior ucraniano, argumentando como una posible motivación que el presidente, Alexander Lukashenko, prometió enviar tropas a Ucrania antes del 21 de marzo en una reunión en el Kremlin y esto todavía no se concretó.
“La tarea asignada a Lukashenko es un ataque masivo a Leópolis a través de Volinia para cortar todos los caminos que conducen a la Unión Europea, a través de los cuales transitan las armas suministradas a Ucrania por Estados Unidos, Reino Unido y la UE”, escribió el asesor Volyn Gerashchenko.
Pero las armas siguen llegando y de ahí el descontento de Rusia.
Sin embargo, según Gerashchenko, Lukashenko está al tanto de los planes para expulsarlo y puede comenzar una “limpieza de su séquito de los agentes de Putin”, reportó la UNIAN (Agencia de Información Independiente de Ucrania).
“A Ucrania le interesa que no se produzca un golpe de este tipo, y que Lukashenko siga poniendo un freno sin invadir Ucrania”, escribió Gerashchenko en Telegram, según la UNIAN.
Ante estas presiones, desde Kiev afirman que no es descabellado pensar todavía en un ataque de tropas o artillería de Bielorrusia.
“Es imposible descartar la posibilidad de una invasión por parte de Bielorrusia. Putin está trabajando para que Lukashenko se sume a las hostilidades”, indicó Vadim Denisenko, asesor del Ministerio del Interior ucraniano, reproducido por UNIAN.
“En principio, es imposible decir que Bielorrusia haya abandonado la guerra, que Lukashenko está intentando esquivar”, afirmó y recalcó que “los bielorrusos no quieren combatir, lo que es perfectamente entendible”.
Fuente Ambito





