Un jurado popular deberá determinar la próxima semana en la Audiencia de Toledo si un hombre de 44 años es responsable del asesinato con alevosía de su cuñada minusválida y de intentar matar a otra mujer en agosto de 2019 en Yeles, con un intervalo de apenas 16 horas entre los dos sucesos. El procesado, con antecedentes penales cancelados, se enfrenta a 40 años de prisión que pide la Fiscalía de Toledo, que lo acusa también de un delito de robo con violencia por sustraer dinero a su familiar de segundo grado después de acabar con su vida a golpes. El Ministerio Público admite que el encartado consumió alcohol y cocaína durante más de un día, lo que afectó su capacidad para controlar sus actos (volitiva), aunque mantuvo «intacta» su facultad de comprender tanto la entidad del acto que ejecutaba como sus posibles consecuencias (capacidad intelectiva). Por estos motivos, contempla la atenuante de cometer los delitos en un estado parcial de intoxicación por el consumo de bebidas alcohólicas y drogas. La historia se remonta a las dos de la tarde del 1 de agosto de 2019, según el relato de la Fiscalía. El reo, que llevaba dos días consumiendo alcohol y cocaína, acudió a la cita que había concertado con una prostituta de 39 años a la que más tarde intentó matar. El encuentro fue en un domicilio de la calle Pedro Orduña de la urbanización Los Cisneros. Tres horas más tarde, el hombre salió a la calle a por más dinero para seguir consumiendo cocacía y pagar los servicios sexuales de la mujer con la que estaba. En una furgoneta de su suegro, una Renault Express, el procesado llegó a la vivienda de su cuñada, en el mismo municipio de Yeles, porque él sabía que había cobrado la pensión por su incapacidad. Ella tenía reconocido un grado definitivo de minusvalía del 82 ciento física y sensorial desde el 18 de diciembre de 2007. Sufría una discapacidad múltiple: un cáncer de pulmón, la pérdida de agudeza visual e hipoacusia media (sordera). El encartado conocía con certeza que su cuñada tenía el dinero de la pensión porque él era quien habitualmente iba a su casa para darle de comer, según la Fiscalía. Una vez en el domicilio, sobre las cinco de la tarde, el individuo cogió una llave de hierro para cambiar las ruedas de camiones. Con la herramienta, de unos 60 centímetros de longitud, le asestó varios golpes porque ella se negó a darle el dinero. La mujer, que estaba sentada en una banqueta en mitad del salón, no pudo defenderse debido a su limitada movilidad y capacidad física. Según el Ministerio Público, la negativa de la víctima «enfureció al acusado», quien usó también una banqueta para matar a su cuñada. Falleció por un traumatismo cranoencefálico severo. Tenía 58 años. Después de acabar con su vida, el acusado cogió los billetes que su cuñada tenía guardados en una cartera y se marchó hacia la casa de la otra mujer. Allí continuó consumiendo cocaína y whisky con ella hasta las cinco de la madrugada. A esa hora, el hombre necesitó más droga y pidió a la mujer dinero para ir a comprarla. Ella se negó, pero la reacción de él no fue violenta. «Se dispusieron a dormir», según el relato de la Fiscalía. Sin embargo, el acusado se levantó luego a por un cuchillo a la cocina. Con el arma, de unos 25 centímetros de longitud, se volvió a acostar junto a la mujer, que dormía boca abajo. El sujeto aprovechó esta situación y le asestó una puñalada en la espalda; ella se giró para defenderse con las manos y con las piernas, pero recibió otros golpes con el cuchillo en el brazo izquierdo. El agresor intentó clavarle el arma en el pecho, sin conseguirlo porque la mujer salió de la cama, corriendo hacia el pasillo y pidiendo auxilio a su compañero de piso. Al ver a éste, el reo salió corriendo semidesnudo de la vivienda y en la casa dejó sus pertenencias. Eran las nueve de la mañana. Agentes de la Guardia Civil se entrevistaron con ella y, poco después, localizaron al presunto agresor en una calle próxima. En la furgoneta tenía la herramienta de grandes dimensiones con restos biológicos de su cuñada, a la que había matado el día antes y cuyo cadáver fue descubierto por la Guardia Civil cinco horas más tarde de la detención de su presunto asesino.
Fuente ABC




