
“Cuando hablamos de acoso en la realidad virtual -por ejemplo una agresión sexual-, lo que significa en realidad es que tu cuerpo, inicialmente, lo considera ‘real’ antes de que la parte consciente de tu cerebro se dé cuenta de que no ocurrió físicamente”, detalló.
Las implicaciones legales son vagas, aunque esta investigadora considera que la legislación contra el acoso sexual podría aplicarse en esos casos.
Nina Jane Patel, una empresaria británica, es una de las tantas usuarias que denunció hostigamiento online por parte de otra persona. “Entré en el espacio común y casi inmediatamente tres o cuatro avatares masculinos se pegaron a mí: me sentía atrapada”, explicó, y detalló: “Tocaron y manosearon mi avatar sin mi consentimiento. Mientras tanto, otro avatar se hacía selfies”.
Mientras en su salón se podía escuchar esas voces masculinas diciendo “no pretendas que no te gustó” o “por eso viniste aquí”, su asaltante le mostró luego las fotos virtuales de la escena.
Nina Jane Patel recordó que después de exigir a sus agresores que pararan, se sacó el casco de realidad virtual. Fue en ese momento que la empresaria, que también es vicepresidenta de investigación sobre el ciberesapacio en la empresa de realidad virtual Kabuni Ventures, se dio cuenta de que había sido víctima “de una agresión sexual”.
Esta escena sucedió en noviembre pasado en “Horizon Venues”, el metaverso de la casa matriz de Facebook, que reúne eventos virtuales organizados por marcas, como conciertos, conferencias o partidos de baloncesto.
Su testimonio no es aislado, otros visitantes de distintas plataformas también informaron incidentes similares.
Meta y Microsoft anunciaron en febrero que aplicarán una burbuja de protección que rodeará a los avatares, para impedir que alguien pueda acercarse a menos de un metro de distancia.
Fuente Ambito





