
Reclamos
Un aumento general de salarios y el abaratamiento de la canasta básica alimentario son las consignas que se sostienen. Siete personas murieron en el contexto de las protestas de los últimos días, algunas en medio de enfrentamientos y otras al ser arrolladas mientras realizaban piquetes o, en un caso, por no poder llegar a un hospital.
Los bloqueos son el trasfondo de un estallido de ira popular –sobre todo del sector del transporte y de los productores agrícolas– por el alza de los costos, que se han disparado desde la invasión rusa de Ucrania. Perú se enfrenta a su mayor tasa de inflación en un cuarto de siglo. El presidente, Pedro Castillo, se ha esforzado por encontrar soluciones. El lunes declaró el estado de excepción y el toque de queda en Lima y el puerto de El Callao para intentar sofocar la disidencia, pero fue desafiado
por miles de personas y debió dar marcha atrás.
El Gobierno recortó los impuestos sobre los combustibles y aumentó 10% el salario mínimo desde el 1 de mayo, al tiempo que propuso también eximir del IVA a los alimentos esenciales. Con todo, no logró aplacar las protestas.
Castillo, que fue campesino y docente, se encuentra en una situación política muy precaria.
Sus índices de aprobación han caído al 19%, un mínimo histórico según una encuesta de Datum publicada ayer. Recientemente sobrevivió a un segundo intento de destitución en menos de un año de mandato.
Los choques entre manifestantes y policías fueron particularmente duros en Lima y
en El Callao. La última víctima fatal fue Yhoni Quinto Contreras, que murió a ser alcanzado por “una bala perdida en la cabeza”.
En tanto, en Huancayo, departamento de Junín, una de las zonas donde más intensas son las protestas, Castillo presidió una reunión de gabinete.
Fuente Ambito





