Con casi una hora de retraso ha dado comienzo la reunión entre el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y la consejera de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, Laura Vilagrà, en Barcelona, para tratar el asunto del espionaje a unos sesenta independentistas, entre 2017 y 2020, que los nacionalistas atribuyen al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y que el Ejecutivo asegura desconocer. El Govern catalán espera que en el encuentro, convocado este sábado de manera urgente, el Ejecutivo de Pedro Sánchez reconozca su implicación en el espionaje, desvelado hace unos días por la plataforma Citizen Lab (adscrita a la Universidad de Toronto, Canadá), y asuma sus consecuencias, con posibles dimisiones. Pere Aragonès, presidente autonómico catalán, advirtió incluso con «tumbar» el Gobierno si no se daban explicaciones. Bolaños, que ha llegado 40 minutos tarde al encuentro en el Palau de la Generalitat, que se celebra en el despacho de Vilagrà, se ha encontrado con una consejera visiblemente molesta, incluso exagerando su malestar, y que ha recibido al ministro en la mesa de trabajo y no en los sofás, que suele ser lo establecido como deferencia. Además, la mesa en la que se reúnen es de unas dimensiones que no suelen ser las habituales para un encuentro entre dos personas. Al finalizar la reunión, está previsto que ambos dirigentes políticos atiendan, por separado, a la prensa desde el mismo Palau. El Gobierno, tras la publicación del caso de espionaje, se ha limitado a decir y reiterar que la comunicación entre los dos Ejecutivos es constante y fluida y no tienen intención de romper los contactos y el diálogo abierto con los independentistas desde la llegada de Sánchez a La Moncloa.
Fuente ABC




