
Este raro pseudo documental de “auteur”, lleno de imágenes fascinantes que lamentablemente no están apoyadas por ninguna base narrativa sólida, tiene sus momentos visuales innegables. En una especie de tour de force, el director Martin Farina también tiene a cargo el guión, la cámara, el montaje e incluso la música. Este ultimo rubro es el que le da de manera defintiva su carácter artístico a “El fulgor”, ya que de otro modo no se explica la banda de sonido símil Stravinsky como fondo musical de tareas gauchas o el carnaval litoraleño.





