
El dúo formado por el cantante/guitarrista Dan Auerbach y el baterista Patrick Carney tiene un talento especial para jugar con toda mezcla posible que sirva para aggiornar el mas sureño rock pantanoso, boogie y soul psicodélico vintage hasta convertir sus discos en éxitos masivos, ganadores de Grammys, álbumes de platino y todo un fenómeno de ventas en sus tours. Todo esto sin perder ni un ápice del espíritu alternativo con el que empezaron en la lejanísima escena indie de Ohio hace dos décadas. Luego del excelente pero mucho más purista álbum dedicado exclusivamente a covers de viejos blues, “Delta Kream”, los Black Keys se enfocaron en retomar su sonido original en este formidable “Dropout Boogie”. Hay varios invitados, y el que se luce a full es Billy Gibbons de ZZ Top en “Good Love”, una de esas canciones que se pueden escuchar una y otra vez. Pero más allá de que todo este álbum es muy bueno y parejo, hay una canción que casi sintetiza por sí sola el concepto del dúo: “Baby I’m Coming Home”, mitad secuela, mitad tributo, que logra reinterpretar que una canción de culto como “Midnight Rider” de los Allman Brothers, para que suene realmente actual.





