
Allí, el INA espera que descienda 12 centímetros a mediados de enero, pero podría alcanzar los 40 centímetros, por debajo del nivel del mar.
La bajante histórica del Paraná comenzó en marzo del 2021 y provocó cambios en la vida ambiental, económica, productiva y social de ciudades que están en la ribera.
En La Paz, el río Paraná bajó de 93 a 31 centímetros la última semana, lejos de los 3,20 metros de límite de aguas bajas y de los 4,02 que la Prefectura Naval Argentina (PNA) registró como promedio entre 1996 y 2020.
En el puerto de Diamante, más al sur de la costa entrerriana, el río mantiene un descenso desde mediados de noviembre y hoy permanece con 20 centímetros de altura, 28 centímetros menos que la semana pasada y por debajo de los 2,40 metros del límite de aguas bajas.
En tanto, en Victoria también baja desde noviembre y permanece con 92 centímetros, por debajo de aguas bajas (2,60), de sus 3,41 registrados como promedio este mes. Hay que remontarse a 1944 para registrar una situación peor que la actual.
La bajante afectó la fauna íctica al dejar seco el valle de inundación (donde los peces se refugian, alimentan, reproducen y crecen); produjo inconvenientes en el riego de cultivos y complicó las producciones industriales que necesitan captar agua.
También acrecentó los problemas de incendios en las islas, ya que en otras situaciones el agua funcionaba como cortafuego natural; y los de contaminación del agua, ya que se redujo la capacidad del río de dilución de los afluentes crudos o industriales.
El secretario de Agricultura y Ganadería de Entre Ríos, Lucio Amavet, dijo a Télam que la bajante “impactó fuertemente en acopiadores, fileteadores, transportistas y más de 3.000 familias de pescadores”.
En ese sentido, recordó que las barcazas comerciales “tuvieron que adecuarse a transportar mucha menor cantidad”, lo que ralentizó la navegación y “ha encarecido enormemente el transporte fluvial”.
“Es una situación histórica particular que nos enfrentó a una situación compleja desde lo ambiental que seguirá hasta 2025, se puso en crisis la producción, tuvimos serios problemas con incendios y destruyendo el hábitat de la fauna”, dijo a secretaria de Ambiente de Entre Ríos, Daniela García.
El gobierno entrerriano busca crear un plan provincial de adaptación y mitigación del cambio climático con diferentes obras y una red de municipios que “establecerán metas de reducción”, en la gestión de afluentes para reducir los efectos de gases invernaderos pero principalmente “en la educación y prevención de daños al ambiente”.
Fuente Ambito





