Tianjin, 30 de agosto de 2025-Total News Agency-TNA-China inauguró este domingo la 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) en la ciudad portuaria de Tianjin, un encuentro que Pekín describe como la cita diplomática más importante del año y que busca proyectar una imagen de unidad frente a Occidente. Con la presencia de Vladimir Putin y Narendra Modi, entre más de veinte líderes internacionales, el presidente Xi Jinping intenta consolidar el perfil de la OCS como bloque alternativo al orden mundial liderado por Estados Unidos y la Unión Europea.
Una cumbre de alto perfil político
La OCS, fundada en 2001 por China, Rusia y cuatro repúblicas centroasiáticas, reúne hoy a diez miembros permanentes —incluidos India, Pakistán, Irán y Bielorrusia—, dos observadores y 14 socios de diálogo, entre ellos Turquía, Arabia Saudita y Egipto. En conjunto, representan casi el 24% del PBI mundial y el 42% de la población global.
El encuentro, que se extenderá hasta el 1° de septiembre, se produce en un contexto de guerra comercial entre Pekín y Washington, sanciones crecientes contra Moscú y tensiones militares en Asia. Para Putin, la cumbre implica una nueva ocasión de escapar a su aislamiento internacional, mientras que Modi regresa a China tras siete años de ausencia, en medio de fricciones fronterizas con Pekín y presiones comerciales de Estados Unidos.
Propaganda, tensiones y objetivos
La ciudad de Tianjin amaneció empapelada con propaganda oficial y blindada bajo máximas medidas de seguridad. El gobierno chino busca utilizar la presidencia rotativa de la OCS para exhibirse como garante de estabilidad y motor de un orden internacional alternativo. Según diplomáticos de Pekín, el mensaje central es que “un mundo liderado por China no será compartido con Occidente”.
No obstante, la supuesta unidad del bloque contrasta con los conflictos internos: la rivalidad histórica entre India y Pakistán, la competencia de influencia entre China y Rusia en Asia Central y la renuencia de Nueva Delhi a alinearse plenamente con Pekín. Analistas subrayan que la OCS no es una alianza militar ni un bloque económico estructurado, sino más bien una plataforma política que privilegia la imagen y las declaraciones conjuntas.
Reuniones clave y señales a Occidente
Entre los encuentros previstos, destaca el diálogo trilateral entre China, Rusia e India, interrumpido desde 2020 tras choques fronterizos entre Pekín y Nueva Delhi. También están previstas reuniones bilaterales de Putin con Xi, Modi, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el iraní Ebrahim Raisi.
La cumbre llega días después de que Washington elevara al 50% los aranceles a India por sus compras de petróleo ruso. En este marco, los tres gigantes buscan reforzar su cooperación económica y reducir su dependencia del dólar en el comercio bilateral.
Un triunfo de imagen para Pekín y Moscú
Aunque no se esperan anuncios concretos, el valor del encuentro radica en la puesta en escena. La foto final con Xi, Putin y Modi simboliza, según los analistas, el intento de proyectar un “orden post-occidental” en el que los países emergentes tengan mayor peso.
El cierre de la cumbre dará paso a un desfile militar en Pekín el 3 de septiembre, al que asistirá también el líder norcoreano Kim Jong-un, reforzando la narrativa de Pekín como epicentro de un bloque alternativo a las democracias occidentales.
En palabras del analista Eric Olander, “esta cumbre es, sobre todo, una cuestión de imagen. Y la imagen que proyectará será realmente poderosa”.