Buenos Aires, 9 de septiembre de 2025 – Total News Agency-TNA-Los gobernadores de las provincias argentinas han expresado profundas dudas sobre la reciente convocatoria al diálogo lanzada por el presidente Javier Milei, tras meses de tensiones y promesas incumplidas que han erosionado la confianza entre el Ejecutivo nacional y los mandatarios provinciales. En un contexto marcado por la reciente derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, los gobernadores han puesto condiciones claras para sentarse a negociar: exigen la presencia del propio Milei en las reuniones y la transferencia inmediata de los fondos adeudados a las provincias, considerados recursos propios.
El malestar entre los mandatarios se ha intensificado, especialmente entre aquellos que inicialmente mostraron disposición a colaborar con el gobierno central. Uno de los más críticos ha sido el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien no dudó en expresar su frustración en una entrevista con A24: “¿Cómo voy a sentarme a dialogar con los mismos que no cumplieron, que nos traicionaron? Para mí, no son leones, son palomas de iglesia que engañan a los fieles”. Sáenz, junto a otros gobernadores como Osvaldo Jaldo de Tucumán y Raúl Jalil de Catamarca, había respaldado proyectos clave del oficialismo en el Congreso, ya sea con votos o mediante ausencias estratégicas de sus legisladores. Sin embargo, la relación se ha deteriorado debido a la falta de reciprocidad, especialmente en temas como el financiamiento de obras públicas y la distribución de recursos.
La convocatoria al diálogo, anunciada por el vocero presidencial Manuel Adorni, aún no se ha formalizado. Según consultas realizadas por este medio, al menos seis gobernadores confirmaron que no han recibido invitaciones oficiales de la Casa Rosada. Además, los mandatarios han dejado en claro que no están dispuestos a negociar únicamente con los interlocutores habituales, como el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y su segundo, Lisandro Catalán, quienes iniciarán contactos informales hoy, según fuentes oficiales. “Si es con los mismos de siempre, no hay avances. Todo está bien, pero nada se resuelve”, señaló un gobernador en referencia a la falta de resultados concretos en reuniones previas.
La disputa por los fondos del ATN
Un punto central de la discordia es el manejo de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una caja millonaria cuya distribución ha estado históricamente bajo el control discrecional del Ejecutivo nacional. En un esfuerzo por garantizar un reparto más equitativo, 23 gobernadores y el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, lograron que el Congreso aprobara una ley que elimina la discrecionalidad política en la distribución de estos fondos. La normativa establece que el 41,2% de los ATN quedará en manos de la Nación, mientras que el 58,8% se distribuirá automáticamente entre las provincias según los coeficientes de coparticipación, asegurando millones de pesos diarios adicionales para los distritos.
Esta ley, considerada un triunfo para los gobernadores, busca corregir lo que muchos mandatarios perciben como una retención indebida de recursos por parte del gobierno central. “Estos fondos son nuestros, no un favor del Ejecutivo”, afirmó un gobernador consultado, reflejando el sentir de un bloque que no está dispuesto a ceder en su reclamo. La aprobación de esta legislación, que contó con el respaldo de amplios sectores del arco político, ha fortalecido la posición negociadora de los mandatarios, especialmente tras la reciente derrota electoral del oficialismo en Buenos Aires, que ha debilitado la imagen de La Libertad Avanza.
Tensiones electorales y distanciamiento político
El contexto electoral ha añadido un componente adicional de complejidad. La decisión de La Libertad Avanza de presentar candidatos propios en varias provincias, con campañas agresivas contra los gobernadores, ha generado un profundo malestar. Sáenz fue particularmente contundente al respecto: “Me pusieron candidatos que me atacan sin cesar y luego esperan que los apoye. La lealtad debe ser recíproca”. Esta percepción de traición ha llevado a algunos gobernadores, como Jaldo, a marcar distancia del gobierno nacional. El tucumano, quien será candidato testimonial en las elecciones de octubre por el Partido Justicialista, felicitó públicamente al gobernador bonaerense Axel Kicillof por el triunfo de Fuerza Patria y desafió a Milei a visitar Tucumán, subrayando su compromiso con las necesidades locales por encima de las alianzas con la Casa Rosada.
Por su parte, gobernadores como Maximiliano Pullaro de Santa Fe, integrante del bloque Provincias Unidas junto a Martín Llaryora (Córdoba), Ignacio Torres (Chubut) y Claudio Vidal (Santa Cruz), han cuestionado la falta de escucha por parte del Ejecutivo. Pullaro, en respuesta al anuncio de Adorni, señaló: “El gobierno sigue paralizado, sin atender los problemas urgentes de la gente”. Este grupo planea reunirse el viernes en Río Cuarto para enviar un mensaje de apoyo al sector productivo, consolidando su proyecto político de cara a las elecciones de 2027, que busca posicionarse como una alternativa tanto al oficialismo como al peronismo tradicional.
Llamado a consensos a largo plazo
La semana pasada, en la 46° convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), los gobernadores Alberto Weretilneck (Río Negro), Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén) enfatizaron la necesidad de establecer mesas de diálogo que conduzcan a consensos sostenibles para garantizar un presupuesto nacional en 2026. Los mandatarios rechazaron la narrativa oficialista que presenta a las provincias como responsables de desequilibrios fiscales, argumentando que han realizado esfuerzos significativos para acompañar las políticas de ajuste del gobierno central. “La gente está pidiendo soluciones concretas. No podemos seguir anclados en los fracasos del pasado”, afirmó Figueroa, reflejando el sentir de un sector que busca un cambio en el enfoque de la Casa Rosada.
La reunión de Río Cuarto será un momento clave para el bloque Provincias Unidas, que intenta consolidar una agenda federalista y productiva. Los gobernadores esperan que cualquier diálogo con el gobierno incluya no solo la presencia de Milei, sino también compromisos concretos en materia de financiamiento, obras públicas y respeto por los acuerdos previos. Mientras tanto, la Casa Rosada enfrenta el desafío de recomponer una relación fracturada con los mandatarios provinciales, en un contexto político cada vez más adverso tras los reveses electorales.





