Buenos Aires, 19 de noviembre de 2025 – Total News Agency-TNA-El bloque oficialista La Libertad Avanza (LLA) protagonizó este miércoles una jugada parlamentaria clave al incorporar a tres legisladores provenientes de la Liga del Interior, lo que le permitirá elevar su bancada a 91 diputados y situarse a tan solo un escaño de arrebatar la primera minoría al peronismo en la Cámara de Diputados de la Nación.
Los nuevos integrantes del bloque libertario son los diputados Luis Picat, José Tournier y Mariano Campero, ex miembros de la UCR que conformaban la bancada de la Liga del Interior y que mantenían un interbloque con LLA hasta ahora. Con su adhesión, el bloque oficialista suma músculo político en un momento en que avanza la negociación del presupuesto nacional para 2026 y el Gobierno impulsa reformas estructurales.
Desde la conducción parlamentaria de LLA se señaló que la incorporación de estos legisladores representa “una apuesta a ampliar la agenda reformista” y se celebró el hecho como un paso firme hacia un Congreso más alineado con el Ejecutivo. Gabriel Bornoroni, presidente del bloque, manifestó a través de sus redes sociales: “Seguimos sumando leones para aprobar las leyes que necesita. A partir de diciembre seremos el Congreso más reformista de la historia”.
La acumulación de bancas coloca al oficialismo en una posición mucho más competitiva frente al bloque peronista, que actualmente contaría con 96 diputados para el período que comienza a funcionar en diciembre, según fuentes parlamentarias. Sin embargo, ese espacio enfrenta distintos focos de tensión, entre ellos la posibilidad de que el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, conforme un bloque provincial propio con los cuatro diputados que responden a su mandato. Asimismo, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, tiene siete legisladores que podrían redefinir su alineamiento parlamentario. Estos escenarios abren puertas a una reconfiguración del equilibrio de fuerzas antes del inicio del trabajo legislativo de la próxima gestión.
Para el Gobierno, alcanzar la primera minoría implicaría disponer de mayor control sobre la mayoría móvil de debates clave, una ventaja decisiva de cara a la sanción del presupuesto y otras leyes de impacto institucional y económico. Además, la integración de los tres diputados refuerza la estrategia de LLA de diversificar su representación territorial —Picat por Córdoba, Tournier por Corrientes, Campero por Tucumán— y marginar al peronismo de su tradicional dominio en ciertas provincias.
El peronismo, por su parte, no está exento de desafíos. Aunque mantiene la primera minoría, su margen se reduce y deja expuesta su capacidad de reacción ante movimientos del oficialismo. Según analistas parlamentarios, el riesgo para el espacio peronista es que la pérdida de bancas acompañada por fisuras provinciales desplace el eje político hacia el bloque oficialista, que ya pretende consolidarse como referente principal en el Congreso.
Las incorporaciones no sólo tienen significado numérico. Representan un cambio de alineamiento político que evidencia la dinámica de contención que el oficialismo desarrolló hacia los sectores críticos del radicalismo y la Liga del Interior. Asimismo, demuestran que el bloque de Gobierno busca asegurar un escenario de gobernabilidad más estable, con menor dependencia de alianzas circunstanciales y mayor capacidad de impulsar su propia agenda legislativa.
No obstante, fuentes consultadas advierten que el camino hacia la primera minoría aún no está concluido. Las negociaciones con otros diputados que se proyectan para sumarse —por ejemplo, la ex PRO Verónica Razzini y el legislador Alejandro Bongiovanni— siguen su curso, y la decisión dependerá de los tiempos, las compensaciones políticas y la capacidad del oficialismo de mantener la cohesión interna.
En este nuevo mapa parlamentario, la tensión entre bloques se traslada más allá del número de bancas: adquiere carácter estratégico en torno al control de comisiones, la agenda de reformas y la legislación pendiente. La proyección es que en diciembre, cuando asuman los nuevos diputados y se reordenen las presidencias de bloque, la aritmética parlamentaria quedará más ajustada y el Gobierno podría estar más cerca que nunca de tener el control real del recinto.







