Buenos Aires, 27 noviembre 2025 – Total News Agency-TNA- El Gobierno nacional consiguió atravesar con éxito uno de los exámenes financieros más exigentes desde el inicio de la administración Milei, al renovar el 96,48% del monumental vencimiento de deuda en pesos que enfrentaba esta semana. Con $14,6 billones que debían ser atendidos —el segundo compromiso más elevado de toda la gestión—, el Tesoro logró captar $13,99 billones en la licitación, reduciendo la necesidad de emisión monetaria a apenas $450.000 millones, un monto inferior al 10% de los depósitos disponibles.
La señal fue interpretada en el mercado como un resultado positivo en un contexto de liquidez extremadamente acotada. Desde el Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec) destacaron la capacidad del Gobierno para sostener el rollover pese a que los saldos en la cuenta del Tesoro en el Banco Central habían caído a $4,4 billones, lo que alimentaba dudas sobre el margen operativo para enfrentar este desafío.
Los analistas coincidieron en que el resultado fue mejor de lo esperado. Christian Buteler subrayó que el porcentaje de renovación fue “interesante”, considerando los limitados recursos que quedaban en el Tesoro, mientras que Sebastián García, de Clave Bursátil, señaló que el Gobierno obtuvo un “buen resultado con premio mínimo” respecto del mercado secundario. La combinación de demanda, extensión de plazos y tasas alineadas con expectativas de inflación permitió sortear un escenario que días atrás era considerado crítico.
En esta licitación se ofrecieron diez instrumentos —seis de ellos reaperturas— con plazos que van desde los 77 hasta los 518 días. Aunque inferiores a los conseguidos en la primera subasta post electoral, los vencimientos más largos permitieron descomprimir parte de la concentración de compromisos de corto plazo. También se registraron mejoras en los rendimientos: los bonos a tasa fija quedaron entre el 37,55% y el 34,27% nominal anual, mientras que los ajustados por CER se colocaron entre 7,34% y 7,79% por encima de la inflación, niveles sensiblemente menores al 9,5% que había llegado a convalidarse a inicios de mes.
El Tesoro también logró mejores condiciones sobre la tasa TAMAR, pactando un margen del 4% —un punto menos que hace 20 días—, y otorgó una sobretasa de 3,45% sobre la devaluación del dólar oficial en la Lelink que vence en abril de 2026. Aun así, los instrumentos atados al tipo de cambio mostraron una baja demanda: apenas U$S317 millones adjudicados frente a vencimientos por el equivalente a U$S2691 millones.
El mercado volcó su preferencia hacia títulos a tasa fija y ajustados por inflación, que representaron el 63% de lo adjudicado. El BONCAP a 77 días concentró el 36% del total, mientras que la colocación de la Lelink fue marginal frente a la magnitud del vencimiento asociado.
En la previa, el Tesoro había desplegado una maniobra técnica clave: canjeó con el Banco Central $1,3 billones de títulos que la autoridad monetaria había adquirido al intervenir para sostener precios en los meses preelectorales. El intercambio redujo el vencimiento inmediato a $14,6 billones, aunque en términos constantes siguió siendo uno de los mayores de los últimos años.
A ello se sumó la estrategia regulatoria del Banco Central, que mantuvo la posibilidad de que los bancos integren parte de sus encajes con bonos públicos de más de 60 días —excepto los dollar linked—, incentivo que otras administraciones también utilizaron para fortalecer la demanda primaria de títulos. Además, prorrogó hasta marzo la exigencia adicional de cinco puntos sobre los depósitos a la vista, con el objetivo de asegurar el rollover de los $4,4 billones del bono TAMAR que vencen próximamente. Sólo de este instrumento se colocaron $2,73 billones.
Hacia adelante, los analistas remarcan que el nivel de renovación —apenas por debajo del 100%— respondió también a una mayor preferencia por liquidez en el cierre del año. Aun así, evalúan que el Tesoro logró ampliar el uso del BONCAP 2027 y dar más volumen a la parte larga de la curva de tasa fija, un elemento que la gestión viene intentando reconstruir desde la crisis de deuda en pesos del año pasado.
Aunque el desafío inmediato quedó superado, la continuidad de las condiciones fiscales y monetarias será determinante para sostener el financiamiento del sector público sin recurrir a una expansión mayor de la base monetaria ni deteriorar la estabilidad alcanzada en los últimos meses.
Fuentes consultadas: informes financieros nacionales; análisis de consultoras económicas; datos oficiales de la licitación del Tesoro.

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