Buenos Aires, 20 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA–Una familia argentina debe percibir ingresos mensuales superiores a $3.624.000 para ubicarse dentro del 10% de los hogares con mayor poder adquisitivo del país, de acuerdo con los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, dirigido por Marco Lavagna. El trabajo es correspondientes al tercer trimestre de 2025.
Ese umbral marca el ingreso mínimo del décimo decil, el segmento más alto de la pirámide de ingresos familiares relevada en los 31 principales aglomerados urbanos. A partir de ese piso, los ingresos dentro del decil superior se extienden hasta cifras excepcionales, que alcanzan los $150 millones mensuales, lo que refleja una fuerte heterogeneidad interna entre los hogares de mayores recursos.
Según el informe oficial, el décimo decil agrupa a 1.015.153 hogares, equivalentes al 10% del total, y a 3.539.176 personas, que representan el 11,9% de la población relevada. El ingreso promedio de este segmento se ubica en $5.597.559 mensuales, muy por encima del promedio general y con una concentración del 29,9% del ingreso total familiar del país.

La comparación con los deciles inmediatamente inferiores expone con claridad la brecha distributiva. El noveno decil reúne a los hogares con ingresos de entre $2.650.000 y $3.620.000, con un ingreso medio de $3.067.163. El octavo decil, en tanto, abarca ingresos familiares de entre $2.100.000 y $2.650.000, con un promedio de $2.361.192.
En el extremo opuesto de la escala se ubica el primer decil, que concentra al 10% de los hogares con menores ingresos. Allí, los ingresos familiares oscilan entre $10.000 y $500.000 mensuales, con un promedio de $349.654. Este segmento reúne a más de 2 millones de personas, pero explica apenas el 1,9% del ingreso total familiar.
Un dato clave del informe es la mediana del ingreso familiar, que se situó en $800.000. Esto implica que la mitad de los hogares argentinos percibe ingresos iguales o inferiores a ese monto, lo que deja en evidencia la distancia existente entre el centro de la distribución y los estratos superiores.
La desigualdad medida entre los extremos sigue siendo elevada. La mediana del ingreso per cápita familiar del décimo decil es trece veces superior a la del primer decil. No obstante, el informe muestra una leve mejora interanual: en el tercer trimestre de 2024 esa brecha era de catorce veces. En la misma línea, el coeficiente de Gini —indicador sintético de desigualdad— descendió de 0,435 a 0,431, lo que señala una reducción moderada de la desigualdad en la distribución del ingreso.
En cuanto a la composición de los recursos, el 78,2% de los ingresos familiares proviene de fuentes laborales, mientras que el 21,8% corresponde a ingresos no laborales, como jubilaciones, pensiones y transferencias. Este último componente tiene un peso mucho mayor en los deciles más bajos: en el primero representa el 60,1% del total, frente al 12,8% en el décimo decil.
La estructura ocupacional también varía de forma significativa. En los hogares del primer decil, por cada 100 personas ocupadas hay 257 no ocupadas, mientras que en el décimo decil la relación es de 43 personas no ocupadas por cada 100 con empleo. A esto se suma una brecha de género persistente: los varones perciben en promedio ingresos individuales de $1.153.171, mientras que las mujeres alcanzan $838.924.
Los datos oficiales muestran así una leve mejora en los indicadores de desigualdad durante 2025, aunque confirman que las diferencias entre los extremos de la pirámide de ingresos continúan siendo amplias y estructurales dentro de la economía argentina.

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