Por Darío Rosatti
Buenos Aires, 10 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La detención y procesamiento con prisión preventiva del coronel retirado Pablo Guillermo Quiroga volvió a poner bajo la lupa a la estructura de inteligencia paralela que operó durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, con epicentro en el Ejército y bajo el liderazgo del general César Milani, ex jefe de Inteligencia del Ejército y ex jefe del Estado Mayor General del Ejército.

Documento exclusivo de TNA sobre el ingreso a prision de Quiroga
Quiroga, de 63 años, fue arrestado a fines de noviembre en el aeropuerto internacional de Ezeiza cuando regresaba de Perú y quedó procesado por la jueza federal Sandra Arroyo Salgado por los delitos de confabulación para el contrabando de estupefacientes y tenencia ilegítima de armas de guerra. En su domicilio del barrio Los Castores, en Nordelta, se secuestraron cinco armas que no figuraban a su nombre, mientras que la magistrada ordenó un embargo por 100 millones de pesos.
Más allá del expediente penal, el caso adquiere una dimensión política y de inteligencia de alto voltaje. Quiroga fue durante años un estrecho colaborador de Milani, integrando su grupo operativo de máxima confianza junto al suboficial Joaquín Conrado Pereyra y el coronel Marcelo Granito. Ese núcleo duro fue clave en la disputa por el control de la inteligencia estatal durante el kirchnerismo, cuando el sector militar encabezado por Milani buscó desplazar al, por cierto, muy cuestionado Horacio Stiuso, entonces director de Operaciones Especiales de la ex SIDE.
En ese esquema, Pereyra cumplía el rol de enlace con la SIDE, pero específicamente con el sector que respondía a Fernando Pocino, director de Reunión Interior, enfrentado internamente a Stiuso. Tanto Pereyra como Quiroga aparecen mencionados en distintas versiones e investigaciones vinculadas al entramado de inteligencia que rodeó el asesinato del fiscal Alberto Nisman, aunque sin condenas firmes en ese expediente
Milani, por su parte, se encuentra procesado en otra causa por no poder justificar ingresos millonarios y por la adquisición de una mansión en Martínez, un símbolo del poder económico que acumuló durante su ascenso como hombre fuerte de la inteligencia argentina en los años kirchneristas. Durante ese período, el general consolidó una estructura paralela dentro del Ejército que rivalizó abiertamente con la SIDE tradicional. Milani, debia darle al kirchnerimo el apoyo de las FFAA para que pudiera tener el poder que tuvo el chavismo en Venezuela, no lo logró.
La investigación actual contra Quiroga está a cargo del fiscal federal de San Isidro Fernando Domínguez y se originó a partir del análisis del teléfono celular del narcotraficante Martín Asci, detenido en una causa previa. De esos mensajes surgió un plan avanzado para enviar cocaína a Europa —principalmente a Francia— oculta en la bodega de aviones comerciales, con apoyo logístico interno y presunta complicidad de agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que habrian filtardo informacion de la causa.
Según la resolución judicial, Quiroga habría sido el nexo entre los narcotraficantes y sectores de la PSA, aprovechando sus vínculos con fuerzas de seguridad y ex estructuras de inteligencia. Chats incorporados al expediente muestran conversaciones sobre filmaciones de bodegas de aeronaves y la posibilidad de acondicionar paneles para ocultar cargamentos. Aunque el contrabando no llegó a concretarse, la jueza consideró acreditados los actos preparatorios, encuadrándolos en la figura penal de confabulación prevista en la ley 23.737.
El expediente también dejó al descubierto graves filtraciones de información sensible, que motivaron el apartamiento primero de la PSA, (donde hoy dia hay agentes que trabajaron con el en el Ejército)y luego de la Policía Federal Argentina de la investigación, que finalmente quedó en manos de Gendarmería. Un dato que no pasó inadvertido es que Quiroga es defendido por Raúl Alberto Rosa, un abogado con pasado en la SIDE y en inteligencia criminal durante la gestion de Guillermo Montenegro. Rosa es conocido por su cercanía con el aparato de espionaje kirchnerista.
La caída de Quiroga no solo expone un presunto entramado narco con ramificaciones en aeropuertos y fuerzas de seguridad, sino que vuelve a iluminar el funcionamiento de un sistema de inteligencia informal y opaco que aún se mantiene activo y que se consolidó durante el kirchnerismo, con Milani como figura central. Un sistema cuyos protagonistas reaparecen hoy en causas penales que mezclan espionaje, poder y crimen organizado.

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