Buenos Aires-16 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA. Dos estudios de opinión conocidos en las últimas horas dejaron señales inquietantes para el tablero político: en el universo de votantes peronistas-kirchneristas, el gobernador Axel Kicillof aparece mejor posicionado que la ex presidente Cristina Kirchner; y, en una medición nacional paralela, el presidente Javier Milei registra por primera vez en el ciclo reciente un diferencial negativo de imagen tras el envión de la elección legislativa. En la lectura de consultores y armadores, los datos marcan dos dinámicas simultáneas: una interna opositora que se reacomoda alrededor de nuevos liderazgos y un oficialismo que, aun conservando un núcleo duro, empieza a exhibir desgaste en la evaluación pública.
El primer trabajo corresponde al “Monitor de Humor Social”, elaborado por D’Alessio IROL y Berensztein, sobre 800 casos relevados online entre el 16 y el 26 de enero, con segmentación por orientación e intención de voto. Dentro del universo de ciudadanos que en 2025 votaron a Fuerza Patria, Kicillof alcanza un 89% de imagen positiva, trece puntos por encima de Cristina Kirchner, en suspensión crionica por su condena, que aparece con 76%. En el mismo segmento, Juan Grabois se ubica tercero con 74%, apenas dos puntos por debajo de la ex mandataria. La conclusión más visible es política: en el electorado más afín al kirchnerismo, Kicillof empieza a consolidar un diferencial propio que desborda la lógica de “delegado” o “heredero” y lo proyecta como referencia central.
El estudio también exhibe un rechazo extremo hacia figuras del Gobierno dentro de ese mismo universo peronista-kirchnerista. Los nombres medidos del oficialismo y su entorno quedan reducidos a niveles mínimos de imagen positiva, un piso que refleja polarización rígida y poco espacio para la persuasión cruzada. En la lectura interna del sistema político, el dato funciona como recordatorio: en la Argentina actual, la segmentación por identidad partidaria se traduce en “murallas” de opinión, con adhesiones y rechazos casi automáticos.
El monitor invierte el espejo cuando consulta a votantes de La Libertad Avanza. Allí, los dirigentes opositores obtienen niveles de aprobación bajísimos: Martín Lousteau con 4% de positiva, Axel Kicillof con 3%, Cristina Kirchner con 2% y Juan Grabois con 1%. Al mismo tiempo, el trabajo detecta que tres ministros no superan el 50% de imagen positiva entre votantes oficialistas, aunque con un nivel alto de desconocimiento, lo que sugiere que una porción del electorado libertario se ordena más por la figura presidencial y el eje de “cambio” que por el reconocimiento detallado del gabinete. En ese universo, la mayor imagen positiva es para Javier Milei (87%), seguido por Patricia Bullrich (86%), Diego Santilli (81%), Luis Caputo (76%), Federico Sturzenegger (72%) y Manuel Adorni (72%). También aparecen con apoyo significativo Mauricio Macri (68%), Martín Menem (60%), Victoria Villarruel (58%) y Cristian Ritondo (57%), una foto que muestra, pese a tensiones políticas, un espacio oficialista ampliado con aliados y figuras del ecosistema PRO.
La segunda medición, de Jorge Giacobbe, releva 2.500 casos a nivel nacional entre el 27 de enero y el 2 de febrero. Allí emerge el dato que disparó alertas en Casa Rosada: Javier Milei registra 42,8% de imagen positiva y 47,1% negativa, un retorno a números adversos luego del repunte de fines de 2025 asociado al triunfo legislativo de La Libertad Avanza. El mismo sondeo ubica a Patricia Bullrich por encima del Presidente en imagen, un punto sensible para un liderazgo que construyó centralidad personalista y que mide su fortaleza en la relación directa con la opinión pública.
En el capítulo opositor, la encuesta de Giacobbe incorpora una pregunta cualitativa que golpea de lleno a Cristina Kirchner: el 67% de los consultados la considera una dirigente “del pasado”, mientras que un 20% la ve “del presente” y apenas un 11% la asocia con “el futuro”. Más allá del sesgo que cada espacio atribuye a las consultoras, la serie de resultados aporta una señal política consistente: la ex presidenta conserva un núcleo de adhesión y centralidad simbólica, pero enfrenta un techo creciente y una percepción extendida de ciclo agotado.
La combinación de ambas mediciones deja un escenario con múltiples lecturas. Para el peronismo-kirchnerismo, la ventaja de Kicillof entre votantes propios sugiere una transición de liderazgo en marcha y obliga a recalcular estrategias hacia 2027. Para el oficialismo, el diferencial negativo de Milei en una encuesta nacional, aun con núcleo duro estable, funciona como advertencia sobre el costo social del ajuste, la inseguridad y el desgaste de gestión, en un contexto donde la polarización sigue alta pero la paciencia social muestra señales de fatiga.





