Buenos aires-23 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA-. A horas de cumplirse cuatro años del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski elevó el tono político y estratégico de su mensaje al afirmar que Vladímir Putin “ya ha empezado” la III Guerra Mundial. En una entrevista difundida este lunes, el mandatario ucraniano sostuvo que la única respuesta efectiva frente a la agresión rusa es una combinación sostenida de presión militar y económica que obligue al Kremlin a retirarse del territorio ucraniano, y advirtió que cualquier “alto el fuego” que implique concesiones territoriales equivaldría a premiar a la potencia invasora y preparar el terreno para una guerra aún más amplia en Europa.
Para Zelenski, el debate no se agota en mapas o líneas de frente. Su argumento central es moral y, al mismo tiempo, profundamente práctico: ceder territorio bajo amenaza no sería un cierre, sino una pausa peligrosa. El presidente rechazó entregar áreas estratégicas que Rusia no logró capturar pese a enormes costos humanos y materiales, y cuestionó las exigencias rusas de que Ucrania se retire de porciones del este y el sur. En su visión, una retirada “dividiría” a la sociedad ucraniana y significaría abandonar a cientos de miles de ciudadanos a un régimen de ocupación que, según denuncias reiteradas de Kiev y de organismos internacionales, ha implicado deportaciones, persecución y represión en zonas bajo control ruso.
El mensaje de Zelenski llega en un momento particularmente sensible para la diplomacia europea. Mientras algunos sectores internacionales vuelven a hablar de “fórmulas” de negociación, el presidente ucraniano alertó que el Kremlin buscaría aprovechar cualquier tregua para rearmarse, recomponer fuerzas y regresar a la ofensiva. Su pronóstico fue directo: si Putin se siente recompensado con territorio y tiempo, la pregunta no sería si volverá a atacar, sino cuándo y hacia dónde. Citó estimaciones compartidas en Europa sobre una eventual recuperación militar rusa en un plazo de pocos años, y sostuvo que ese margen podría ser incluso más corto.
La advertencia se enmarca, además, en una realidad que el frente ucraniano conoce de manera cotidiana: los ataques rusos contra ciudades e infraestructura energética no se han detenido. Desde el inicio de la guerra, Rusia ha apuntado repetidamente contra redes eléctricas, centrales, subestaciones y servicios críticos, elevando la presión sobre la población civil, especialmente en períodos de frío. En ese contexto, el reclamo de Zelenski por “presión militar y económica” busca sostener dos objetivos inmediatos: impedir que el invasor consolide ganancias territoriales y mantener la capacidad defensiva ucraniana para proteger su sistema de vida, su economía y su institucionalidad democrática en condiciones de guerra.
El presidente ucraniano también insistió en un punto que suele quedar relegado cuando la discusión se vuelve técnica: no fue Ucrania quien inició el conflicto. Para Zelenski, calificar la invasión como el inicio de una “tercera guerra mundial” no es una figura retórica destinada a titulares, sino una forma de describir la internacionalización progresiva del conflicto: la presión sobre fronteras europeas, la disputa por cadenas energéticas y de alimentos, la utilización de armas y tecnologías cada vez más sofisticadas, y el riesgo permanente de escaladas en un escenario donde el agresor es, además, una potencia nuclear.
En términos políticos, el planteo de Zelenski busca reforzar una idea: detener a Putin en Ucrania es una inversión de seguridad global. El mensaje apela a los aliados europeos para sostener el flujo de apoyo, y al mismo tiempo coloca a Estados Unidos como actor clave para que la presión no se diluya entre debates internos o fatiga estratégica. En el corazón de ese reclamo hay una convicción que Kiev repite desde 2022: la defensa ucraniana no es solo una causa nacional, sino un dique contra la expansión de un modelo de fuerza que pretende reemplazar la ley por la violencia.
A cuatro años del inicio de la invasión, la guerra sigue siendo el recordatorio brutal de que Rusia no busca un arreglo equilibrado, sino imponer por la fuerza un orden distinto. En ese marco, el llamado de Zelenski apunta a sostener la claridad moral en un tiempo de presiones, rumores y supuestas “salidas rápidas”: un alto el fuego que consolide la ocupación no sería paz, sería capitulación diferida. Y, como advierte Kiev, cuando una potencia invasora comprueba que la conquista paga, el próximo objetivo deja de ser una hipótesis y se convierte en calendario.
Fuentes consultadas: PolskieRadio24 (23/02/2026); The Kyiv Independent (23/02/2026); The Brussels Times (23/02/2026); Anadolu Agency (23/02/2026); The Moscow Times (23/02/2026); publicación de Volodímir Zelenski en X (23/02/2026).
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