Buenos Aires-14 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA- La causa judicial por el escándalo de $LIBRA sumó en las últimas horas un elemento de enorme sensibilidad política: el análisis del teléfono de Mauricio Novelli, señalado como uno de los principales articuladores del lanzamiento del token, expuso una intensa secuencia de comunicaciones con el presidente Javier Milei, con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y con el influyente asesor Santiago Caputo durante las horas críticas en las que la criptomoneda fue promocionada, se disparó y luego se desplomó.
El dato no es menor. De acuerdo con el peritaje incorporado al expediente, realizado por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación (DATIP), el teléfono de Novelli registró 206 llamadas en unas 72 horas de extrema tensión. En ese intercambio aparecen contactos con el Presidente, su hermana, Caputo, Demian Reidel, el empresario singapurense Julian Peh —ligado a KIP Protocol— y otros actores de una trama que cada día deja menos lugar para la improvisación y más espacio para las sospechas de coordinación.
La reconstrucción de la noche del 14 de febrero muestra una cronología especialmente delicada. Según los registros que trascendieron, Novelli comenzó a comunicarse con el entorno presidencial antes del posteo con el que Milei difundió el contrato de $LIBRA en su cuenta de X. Luego del mensaje presidencial, que funcionó como un poderoso disparador de demanda para el token, las llamadas siguieron. El ida y vuelta no se limitó al momento previo al lanzamiento: también continuó cuando el precio ya se había desmoronado y las redes sociales comenzaban a hablar abiertamente de una maniobra tipo rug pull.
Los reportes periodísticos surgidos del expediente coinciden en un punto central: Novelli mantuvo al menos ocho comunicaciones con Javier Milei ese día y siete con Karina Milei, además de varios contactos posteriores con Santiago Caputo, cuya irrupción se produce ya en el tramo de crisis, cuando la operación comenzaba a transformarse en escándalo político. En paralelo, el empresario con quien más habló fue Julian Peh, con 41 llamadas. La escena, por sí sola, revela que el episodio estuvo lejos de ser un simple malentendido o una publicación inocente en redes sociales.
El cuadro se vuelve todavía más comprometedor porque la propia Casa Rosada había reconocido, en febrero de 2025, que Milei se había reunido meses antes con representantes de KIP Protocol y con el propio Novelli, en el marco del Tech Forum Argentina. Ese comunicado oficial intentó presentar el vínculo como una conversación sobre inversiones, blockchain e inteligencia artificial. Pero con el correr de los meses aparecieron contradicciones públicas: KIP Protocol negó que en aquella reunión se hubiera discutido específicamente el proyecto “Viva la Libertad” o el lanzamiento de tokens, y luego sostuvo que no dirigió ni administró la salida al mercado de $LIBRA.
La nueva evidencia profundiza una pregunta incómoda para el Gobierno: si el Presidente aseguró que no estaba interiorizado en los pormenores del proyecto, ¿cómo se explica la frecuencia de contactos con Novelli justamente antes y después del lanzamiento? Más aún: si la intervención oficial fue apenas marginal, ¿por qué el principal nexo de la operación mantuvo ese nivel de comunicación con el llamado “triángulo de hierro” del poder cuando la crisis ya estaba declarada?
El papel de Julian Peh también resulta clave. Distintas reconstrucciones indican que, una vez desatado el colapso, Novelli lo contactó para que difundiera un texto de deslinde que desvinculara a Milei del proyecto. Esa versión coincide con lo relatado por el propio entorno de KIP Protocol y con la secuencia pública de aquella madrugada, en la que primero apareció un mensaje de respaldo desde la cuenta de la empresa y, poco después, el Presidente borró su publicación y trató de tomar distancia.
En cualquier democracia seria, una cadena de llamadas de esta magnitud entre operadores privados y la cúpula del poder político obligaría a explicaciones completas, transparentes y verificables. Aquí, en cambio, cada nuevo tramo del expediente parece abrir más interrogantes que respuestas. Lo que surge del teléfono de Novelli no es sólo una trama de urgencias, nervios y bronca entre Buenos Aires, Dallas y Asia. Es, sobre todo, la imagen de un escándalo que se vuelve cada vez más difícil de presentar como un episodio casual o ajeno al corazón mismo del Gobierno.





