Buenos Aires-18 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. La difusión del índice de precios mayoristas de febrero volvió a darle aire político al presidente Javier Milei, que celebró en redes sociales un dato que el oficialismo leyó como una señal de respaldo a su hoja de ruta económica. El INDEC informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en febrero una suba de 1,0%, con una variación interanual de 25,6% y un acumulado de 2,7% en el primer bimestre del año. Dentro de ese resultado, los productos nacionales aumentaron 1,3%, mientras que los importados retrocedieron 2,7%, un movimiento que fue rápidamente capitalizado por la Casa Rosada.
La lectura política del dato no tardó en llegar. En el ecosistema oficialista se destacó que, si se toma el registro con dos decimales, la inflación mayorista mensual fue de 0,979%, es decir, técnicamente arrancó “con cero”. Sobre ese punto se montó el mensaje que Milei decidió amplificar. El Presidente replicó publicaciones de dirigentes y funcionarios que interpretaron esa cifra como una validación anticipada de su pronóstico: que la inflación argentina podría comenzar con cero entre agosto y los meses siguientes.
La reacción presidencial tuvo el tono que ya se volvió habitual en su comunicación digital. “Tsunami de chanes”, escribió en X, y antes había celebrado la baja de los indicadores mayoristas con otro mensaje en el que enumeró el 1% del IPIM, el 0,7% del IPIB y el 0,7% del IPP, además de volver a elogiar al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien considera el principal ejecutor del programa de estabilización. Más tarde insistió en que los precios mayoristas anticipan el comportamiento futuro de los minoristas, aunque reconoció que el índice al consumidor todavía arrastra distorsiones derivadas de tarifas y otros precios regulados.
Ese contraste explica buena parte del entusiasmo oficial. Mientras la inflación mayorista marcó el menor avance desde mayo de 2025, cuando incluso se había registrado una variación negativa, la inflación minorista de febrero volvió a ubicarse en 2,9%, exactamente el mismo nivel que en enero. En otras palabras, el Gobierno encontró en el dato mayorista una señal para sostener su discurso desinflacionario en un momento en que el bolsillo de los consumidores todavía no refleja con la misma claridad esa mejora.
La diferencia entre ambas mediciones no es menor. El índice mayorista se concentra en bienes y suele reaccionar antes a ciertos movimientos de costos, del tipo de cambio y del comercio exterior. El índice minorista, en cambio, incorpora además servicios, tarifas reguladas y otros componentes que ajustan con más rezago. Por eso, dentro del oficialismo se repite que el IPIM funciona como un anticipo parcial de lo que luego podría verse en el IPC, aunque esa relación no siempre se traslada de manera lineal ni automática al consumidor final.
En esa lógica se inscribe también el discurso que Milei pronunció el 16 de marzo en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Allí volvió a defender su tesis monetaria y aseguró que, una vez eliminado el déficit cuasi fiscal y frenado el crecimiento de la base monetaria amplia, la inflación debería extinguirse con el correr de los meses. En esa exposición sostuvo, otra vez, que seguía convencido de que en agosto la inflación podría empezar con cero. También dijo que pone especial atención en la inflación mayorista porque, según su visión, se adelanta a la minorista y no queda tan contaminada por la cuestión tarifaria.
El ministro Caputo reforzó esa misma narrativa. Destacó que la suba mensual del IPIM fue la menor desde mayo de 2025 y remarcó que se trata apenas de la tercera vez desde junio de 2020 en que ese índice muestra una variación mensual de 1% o menos. En el Gobierno entienden que ese dato es un argumento adicional para defender el plan de equilibrio fiscal, ancla monetaria y desregulación de precios relativos.
Sin embargo, el cuadro no luce todavía cerrado. El propio oficialismo admite que la desinflación sobre los precios minoristas viene mostrando un freno más persistente de lo esperado. La inflación al consumidor sigue en niveles sensiblemente superiores al 2%, y el traslado de una mejora mayorista al mostrador todavía no aparece con la velocidad que esperaba el equipo económico. Aun así, el Presidente eligió mostrar el vaso medio lleno: para la Casa Rosada, el 0,979% mayorista es mucho más que un número fino; es una bandera política en medio de una pelea central por la credibilidad del programa económico.





