Buenos Aires, 1 de mayo de 2026 – Total News Agency – TNA-El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a regir de manera provisional este viernes, tras más de 25 años de negociaciones, y pone en marcha una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores y cerca del 30% del PBI global.
El entendimiento, cerrado por Bruselas en enero de 2026, elimina progresivamente aranceles sobre más del 90% del comercio entre ambos bloques y abre una ventana estratégica para países como la Argentina, que necesita ampliar exportaciones, atraer inversiones, generar empleo privado y consolidar reglas de juego más previsibles.
Aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea todavía debe pronunciarse sobre la legalidad del tratado, la Comisión Europea decidió avanzar con su aplicación provisional. La presidenta del organismo, Ursula von der Leyen, defendió la medida al señalar que desde el primer día bajan los aranceles y se abren nuevas oportunidades de mercado.
El pacto conecta a la Unión Europea con los socios plenos del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Para el bloque sudamericano, implica mejores condiciones de acceso para productos agroindustriales, carne vacuna, aves, azúcar, arroz, miel, soja y otros bienes competitivos de la región. Para Europa, favorece la llegada de automóviles, vinos, quesos, maquinaria, tecnología y servicios.
La entrada en vigor provisional se da en medio de resistencias internas en Europa, especialmente en Francia, donde sectores agrícolas temen una competencia más fuerte de los productores sudamericanos. También existen cuestionamientos ambientales y reclamos por mayores controles sanitarios y comerciales. Sin embargo, el acuerdo incluye cláusulas de salvaguarda y compromisos vinculados al cumplimiento de estándares internacionales.
Para la Argentina, el acuerdo representa una oportunidad relevante en un momento en que el Gobierno de Javier Milei busca fortalecer el perfil exportador del país y profundizar su inserción occidental. La apertura comercial puede beneficiar especialmente a economías regionales, agroindustria, alimentos, energía, minería y servicios basados en conocimiento, siempre que el país logre mejorar infraestructura, competitividad tributaria y previsibilidad regulatoria.
La dimensión geopolítica tampoco es menor. En un mundo atravesado por tensiones comerciales, proteccionismo y disputa entre grandes potencias, el acuerdo posiciona al Mercosur como un socio estratégico de Europa y ofrece a la Argentina una plataforma para reducir dependencia de mercados concentrados y ampliar su presencia en cadenas globales de valor.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y Ursula von der Leyen mantendrán conversaciones con los mandatarios del Mercosur para marcar el inicio de esta nueva etapa. El mensaje político es claro: después de décadas de dilaciones, el acuerdo comienza a funcionar, aunque todavía queden pasos judiciales y parlamentarios pendientes para su ratificación plena.
Para el Gobierno argentino, el desafío será convertir esta apertura en inversión, empleo y exportaciones concretas. La oportunidad está sobre la mesa: acceder a un mercado enorme, con reglas más estables y consumidores de alto poder adquisitivo. Ahora la diferencia la hará la capacidad local para producir, competir y aprovechar una integración que durante años pareció imposible.





