Kiev, 24 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- Rusia ejecutó este domingo uno de los bombardeos más intensos contra Kiev desde el inicio de la invasión a Ucrania, con una ofensiva aérea de enorme magnitud que dejó al menos cuatro muertos, más de 80 heridos y severos daños en edificios residenciales, escuelas, un mercado y una instalación de abastecimiento de agua.
La ofensiva rusa se produjo días después de un ataque ucraniano contra un liceo en una región ocupada por Moscú, episodio que el presidente ruso Vladimir Putin había prometido vengar. La respuesta llegó con una descarga de fuego sobre la capital ucraniana y su región metropolitana, en una nueva demostración de la estrategia del Kremlin de golpear con dureza centros urbanos e infraestructura sensible.
Según informó la Fuerza Aérea ucraniana, Ucrania detectó “690 aparatos de ataque aéreo”, compuestos por 90 misiles y 600 drones de distintos tipos. El reporte también incluyó la presencia de “un misil balístico de alcance intermedio”, lo que elevó todavía más la gravedad del ataque.
El bombardeo nocturno se extendió durante varias horas y provocó escenas de destrucción en distintos puntos de la capital. De acuerdo con la información conocida por Agencia Noticias Argentinas, las autoridades denunciaron que decenas de edificios residenciales y varias escuelas resultaron dañados, mientras los equipos de emergencia trabajaron entre incendios, escombros y estructuras afectadas.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó que dos personas murieron en la capital y que otras 56 resultaron heridas. En paralelo, el dirigente de la región de Kiev informó otras dos víctimas fatales en esa zona, además de nueve heridos.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski denunció que el régimen ruso lanzó un misil hipersónico Oreshnik, con capacidad nuclear, para perpetrar el ataque. La acusación sumó un componente de máxima preocupación militar y política, en medio de una guerra que no deja de escalar y que mantiene a la población civil ucraniana bajo amenaza constante.
“Tres misiles rusos contra una instalación de abastecimiento de agua, un mercado incendiado, decenas de edificios residenciales dañados, varias escuelas”, señaló Zelenski en un mensaje difundido por Telegram.
Luego, el mandatario ucraniano fue tajante al describir la conducta del Kremlin: “Están completamente locos”, expresó.
La magnitud del ataque volvió a mostrar la capacidad de Rusia para combinar drones, misiles convencionales y armamento de mayor alcance con el objetivo de saturar las defensas ucranianas. Para Kiev, sin embargo, el punto central no pasa sólo por la dimensión militar, sino por el impacto directo sobre la población civil, las viviendas, las escuelas y los servicios básicos.
El uso de cientos de drones y decenas de misiles en una sola noche representa una señal de endurecimiento de la ofensiva rusa, que mantiene a la capital ucraniana como uno de sus blancos prioritarios. La destrucción de infraestructura urbana y el daño sobre espacios de vida cotidiana refuerzan la lectura de que Moscú busca sostener una presión psicológica y material permanente sobre Ucrania.
A cuatro años del inicio de la invasión rusa, el nuevo bombardeo contra Kiev deja en evidencia que el conflicto continúa lejos de una salida inmediata. Mientras Rusia insiste en castigar a la retaguardia ucraniana con ataques de gran escala, Ucrania denuncia que el Kremlin profundiza una campaña de terror contra civiles para intentar quebrar la resistencia de un país que sigue defendiendo su territorio frente a la agresión de Moscú.





