Jerusalén, 30 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- Medios de comunicación de Gaza difundieron imágenes de cámaras de seguridad que muestran el momento del ataque en el que fue eliminado Mohammed Oudeh, señalado por Israel como el nuevo comandante del ala militar de Hamas en la Franja. El operativo se produjo esta semana en el barrio de Rimal, en la ciudad de Gaza, apenas días después de que el dirigente terrorista hubiera asumido la conducción militar del grupo tras la muerte de su antecesor.
La eliminación de Oudeh, también identificado en reportes internacionales como Mohammed Odeh o Muhammad Odeh, fue presentada por Israel como un golpe directo contra la cúpula operativa de Hamas. Según la versión israelí, el dirigente había tomado el control de las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam, brazo armado de la organización islamista, luego de la muerte de Izz al-Din al-Haddad, quien había sido abatido en una operación anterior.
El ataque selectivo tuvo lugar en Rimal, una zona urbana de Gaza que durante la guerra fue escenario de reiteradas operaciones israelíes contra estructuras de mando, depósitos de armas, túneles y células de Hamas. Las imágenes difundidas por medios gazatíes muestran el instante del impacto contra el objetivo, en una secuencia que rápidamente comenzó a circular en redes y medios regionales.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu confirmó que Israel había atacado al nuevo jefe militar de Hamas. Luego, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Shin Bet sostuvieron que Oudeh había sido eliminado en la operación. Para el Gobierno israelí, el ataque constituye un nuevo paso en la campaña para desmantelar la estructura de mando de la organización responsable de la masacre del 7 de octubre de 2023, cuando terroristas de Hamas asesinaron a más de 1.200 personas en Israel, secuestraron civiles y desencadenaron la guerra en Gaza.
De acuerdo con reportes israelíes, Oudeh no era un cuadro menor. Antes de asumir la jefatura militar, habría estado al frente de áreas de inteligencia de Hamas y era considerado uno de los últimos miembros sobrevivientes de la conducción superior del brazo armado. También fue señalado por Israel como uno de los arquitectos o participantes clave en la planificación del ataque del 7 de octubre, dato que explica la prioridad asignada a su eliminación.
La operación se produjo menos de dos semanas después de que Israel informara la muerte de Izz al-Din al-Haddad, anterior jefe militar de Hamas en Gaza. Esa secuencia muestra que la conducción militar de la organización quedó sometida a una presión extrema: cada reemplazo es identificado, localizado y atacado en lapsos muy breves, lo que dificulta la reconstrucción de una cadena de mando estable.
Según reportes internacionales, el ataque en Rimal dejó al menos tres muertos, entre ellos una mujer, y más de veinte heridos, de acuerdo con fuentes sanitarias de Gaza. Como ocurre habitualmente en este tipo de operaciones dentro de zonas densamente pobladas, la información sobre daños colaterales y víctimas civiles permanece sujeta a reportes cruzados, con versiones israelíes centradas en el objetivo militar y autoridades de Gaza denunciando el impacto sobre la población.
Hamas no confirmó inicialmente la designación de Oudeh ni su muerte. Esa falta de respuesta forma parte de una estrategia habitual del grupo, que suele demorar o evitar confirmaciones públicas sobre bajas de alto nivel para no exponer el alcance real del daño interno ni acelerar disputas por la sucesión dentro de sus estructuras armadas.
El golpe contra Oudeh se inscribe en una ofensiva más amplia de Israel para impedir que Hamas recomponga capacidades militares en el norte y centro de Gaza. Las FDI informaron en los últimos días operaciones contra túneles, infraestructura subterránea, posiciones de combate y células armadas en distintos sectores del enclave. Para Israel, la eliminación de mandos no es un objetivo aislado, sino parte de una estrategia para quebrar la capacidad de coordinación del grupo.
El barrio de Rimal tiene además valor simbólico y operativo. Durante años fue considerado una zona relevante para redes políticas, administrativas y de seguridad de Hamas dentro de Gaza. La presencia de un alto jefe militar en ese sector refuerza la hipótesis israelí de que la organización continúa utilizando áreas urbanas densamente pobladas para ocultar mandos, depósitos, centros de comunicaciones o infraestructura operativa.
La muerte de Oudeh también impacta sobre las negociaciones indirectas en torno al futuro de Gaza, los rehenes y la posibilidad de una estabilización más duradera. Cada golpe contra la cúpula militar de Hamas reduce la capacidad del grupo para reorganizarse, pero también puede endurecer a sus facciones internas o complicar la existencia de interlocutores capaces de ejecutar decisiones en el terreno.
Para Netanyahu, la operación ofrece un resultado militar y político. En el plano militar, elimina a un jefe considerado clave. En el plano interno, refuerza el mensaje de que Israel seguirá persiguiendo a todos los responsables del 7 de octubre, incluso después de cambios de mando dentro de Hamas. La doctrina israelí es clara: no habrá santuario para quienes participaron en la planificación o ejecución de la masacre.
El ministro de Defensa Israel Katz y altos mandos de seguridad israelíes celebraron la operación como un golpe severo contra la organización. La lectura oficial es que, sin mandos experimentados, Hamas queda obligado a improvisar reemplazos, perder continuidad operativa y depender de estructuras más fragmentadas. Esa degradación de liderazgo puede ser tan importante como la destrucción de armamento o túneles.
En paralelo, la situación humanitaria en Gaza sigue siendo crítica. Las operaciones militares, la destrucción acumulada, el desplazamiento de población y la dificultad para sostener servicios básicos mantienen al enclave en una emergencia prolongada. Israel sostiene que sus operaciones son dirigidas contra Hamas y sus capacidades armadas; las autoridades palestinas y organizaciones humanitarias denuncian el alto costo civil de la campaña.
El caso Oudeh vuelve a mostrar la naturaleza de la guerra actual: inteligencia precisa, ataques selectivos, vigilancia constante y guerra urbana en espacios donde la infraestructura militar de Hamas se mezcla deliberadamente con zonas civiles. Para Israel, ese método es indispensable para desarticular a una organización terrorista que se refugia dentro de áreas pobladas. Para los críticos de la operación, cada ataque en una zona urbana aumenta el riesgo de nuevas víctimas civiles.
La difusión de las cámaras de seguridad agregó una dimensión propagandística al episodio. Para los medios de Gaza, las imágenes buscan mostrar el alcance de los ataques israelíes en plena ciudad. Para Israel, en cambio, la confirmación del objetivo apunta a demostrar capacidad de inteligencia y penetración sobre una cúpula enemiga cada vez más reducida.
La eliminación de Mohammed Oudeh no cierra la guerra, pero confirma que Hamas sigue perdiendo cuadros superiores a un ritmo que dificulta su recomposición. Luego de la muerte de varios comandantes y del desgaste de sus brigadas, la organización enfrenta una presión militar sostenida, mientras intenta preservar capacidad política, control territorial residual y fuerza negociadora.
La incógnita ahora es quién ocupará el lugar de Oudeh y cuánto tiempo podrá mantenerse sin ser detectado. Israel buscará convertir la sucesión interna de Hamas en una cadena de vulnerabilidades: cada nuevo jefe, una nueva oportunidad de inteligencia; cada reemplazo, una estructura más expuesta; cada operación, un mensaje directo a los responsables del 7 de octubre.



